jueves, 2 de diciembre de 2010

Triángulo del café

De nuestro viaje por la maravillosa Colombia una de las cosas que más nos gustó a mis amigas y a mi fue el triángulo del café. En esta zona, que incluye los departamentos de Caldas, Quindío y Risaralda, se produce la mayor cantidad de café para consumo local y exportación de todo el país y se ha convertido en un destino turístico cada vez más visitado.
Nuestro viaje comenzó con un vuelo de Bogotá a Armenia, capital de Quindío. Desde el aeropuerto tomamos un micro hasta la terminal ($C 1600 c/u) donde esperábamos encontrar información turística pero era domingo y el puestito estaba cerrado. Por suerte encontramos al señor Jorge que tenía una pequeña agencia en la misma terminal y, desinteresadamente, nos ayudó a llamar al hotel en el que queríamos alojarnos y nos consiguió un taxista que nos llevara, Chucho un personaje total! (Viaje hasta La Colina $C 20.000)
Hay que decir que los colombianos no son nada egoistas con sus teléfonos, montones de veces nos ofrecieron sus celulares para averiguar cosas.
Chucho nos llevó hasta la Finca La Colina, en Calarcá, una hacienda cafetera tradicional parte del Club de Calidad Haciendas del Café. En cuanto llegamos nos encantó por el paisaje que la rodea, exhuberantemtente verde, por su hermosa arquitectura y sus brillantes colores. De todos modos fuimos también a visitar la Finca La Cabaña que es hacienda museo y justamente por eso no nos gustó tanto, era divina pero demasiado museística y llena de imágenes religiosas.

Estas haciendas pertenecen a dos hermanas que las heredaron de sus padres.

Decididas ya por La Colina acomodamos nuestras cosas en las preciosas habitaciones y pasamos parte de la tarde en la galería disfrutando de un riquísimo café y fuimos un rato a la pileta. Luego salimos a recorrer las plantaciones de plátanos y café que se mezclan con unas flores increíbles llamadas helicoideas, allí nos alcanzó Faride que sería nuestra anfitriona, cocinera y guía turística durante la estadía. Ella nos explicó someramente el proceso de siembra y recolección y también nos contó sobre la vida en esa región.
Como era temporada baja, o fría como dicen ellos, arreglamos un precio de $C 50.000 por noche para las tres con desayuno incluído, las cenas costaron $C 15.000 c/u por persona, las cervezas $C 3.000 c/u y las gaseosas sin cargo.

 Al día siguiente salimos con la intención de conocer Salento, un pueblito antiguo que sirve como base para visitar el valle de Cocora, pero había un piquete  y la ruta estaba cerrada. Entonces decidimos dar una vuelta por Armenia aunque no tiene mucho para ofrecer. Por suerte después del mediodía terminó la protesta y pudimos partir hacia nuestro destino.
Taxi La Colina - Calarcá $C 7.000 / Bus Calarcá - terminal de Armenia $C 1.400 c/u / Bus terminal - centro $C 1.300 c/u / Taxi centro - terminal $C 4.000 / Bus Armenia - Salento $C 3.200 c/u
Cuando tomen taxi pregunten el precio primero porque, aunque funcionan con reloj, aceptan viajar por un precio fijo muchas veces más barato.
Salento es chiquito y simpático, bien conservado y muy turístico, esta lleno de casas de artesanías y productos regionales. En la plaza principal se contratan los willis (jeeps) para ir al valle. El viaje dura como media hora y el precio es por vehículo, cuanta más gente viaje más barato por persona ($C 24.000 ida y $C 12.000 vuelta). Aclaro que se viaja en la parte de atrás en asientos incómodos y a los saltos, casi es mejor viajar colgando del guardabarros como hacen los locales.

Con estos willis o jeeps una vez al año hacen el "Jeepao", una fiesta súper popular que consiste en llenar los jeeps de granos o bolsas y el jeep que más aguante haciendo "willy gana.
El jeep nos dejó en la entrada de la ruta que se supone hay que recorrer para conocer el valle aunque nunca supimos muy bien qué hacer. Algunos hacen paseos a caballo y otros simplemente caminatas para apreciar el hermoso paisaje. No teníamos ni tanto tiempo ni tantas ganas así que caminamos como una hora y volvimos. Al menos pudimos ver las famosas palmas de cera que caracterizan esta zona, son unas palmeras muy finas que llegan a alcanzar hasta 60 metros de altura y admito que recién ahora descubro que son el árbol nacional de Colombia.


Como volvimos de noche, desde la terminal de Armenia, llamamos al infalible Chucho que nos llevó hasta la hacienda.
A la mañana siguiente Faride nos acompañó a ver como se recogía café, una tarea sacrificada y no tan bien paga pero... Antes habíamos conocido el proceso desde el fruto que trae dos granos cada uno que se limpia y luego se seca con calor. En este estado los granos de venden a cooperativas que hacen el tostado y torrado y lo comercializan. 

Dejamos La Colina con pesar porque es un lugar increíble y altamente recomendable y nos fuimos hacia Santa Rosa de Caldas donde nos encontraríamos con nuestra nueva amiga Livia. Viajamos de Armenia a Pereira (dos horas), dejamos las valijas en la terminal y nos tomamos otro micro para ir hasta Santa Rosa.
Taxi a Armenia (obviamente con Chucho) $C 20.000 / Bus Armenia - Santa Rosa $C 1.800 c/u
Habíamos quedado con Livia en encontrarla en Chorisan, un restaurante especializado obviamente en... chorizos y muy ricos. Livia resultó amiga del dueño y como lo conocimos aprovechamos para preguntarle porqué no comían choripán y nos dijo que, increíblemente, en Colombia no funcionó. Qué cosa no? (Almuerzo $C 34.000 para las tres)
Después de comer nos fuimos en jeep hacia la casa de Livia y esta vez si nos animamos a viajar paradas afuera, es re divertido y a mi me sirvió para evitar el mareo que me producía la ruta tan sinuosa. En el camino disfrutamos de un par de arcoiris espectacular. La casa de Livia es encantadora y llena de flores. Nos recibieron su madre, Carmenza su padre, su hermano y su sobrinito.

Después de pasar un rato con ellos nos fuimos con Livia a los Termales San Vicente. En esta zona abundan las aguas termales y según nos dijeron los de San Vicente son los mejores porque el entorno es más natural. Tuvimos que viajar bastante, siempre en jeep, y llegamos al atardecer pero allí la costumbre es ir de noche, las termas están abiertas hasta la 1.
Para empezar hicimos un baño de barro súper divertido porque parecíamos cuatro monstruitos, después nos fuimos a las piletas y nos quedamos más de una hora. Livia se hubiera quedado tres horas más pero nosotras no estábamos acostumbradas a esas temperaturas tan altas. En las termas hay un restaurante bar donde tomamos unas gaseosas con "Detoditos", una mezcla de papas fritas, platanos fritos y chizitos sabor chicharrones.
Entrada a las termas $C 15.000 c/u / Baño de barro $C 15.000 c/u

La gente de campo se levanta muy temprano pero a nosotras nada nos quitaba el sueño, ni siquiera los gallos que cantaron al alba. Nos levantamos para disfrutar de un buen desayuno casero y en familia y después partimos nuevamente hacia Pereira porque teníamos que seguir viaje a Medellín.
Nos llevamos el recuerdo de una zona bellísima que vale la pena conocer con más profundidad y de una gente entrañable (Faride, Chucho, Livia y toda su familia) que hicieron nuestra estadía inolvidable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Viajar sola

Interrumpo la serie del viaje por Medio Oriente para hablar de una cuestión que muchos hemos experimentado, que algunos temen y otros amamo...