sábado, 11 de marzo de 2017

Nueva York II: comer, salir, visitar

Como una sola entrada no alcanza para Nueva York (y eso que comprimí todo muchísimo en la anterior) dedico esta a las comidas, las salidas, los paseos que no llegué a comentar.

Comer
Obviamente en Nueva York hay una variedad infinita de comidas tanto por el tipo como por el precio. A mí me gusta la comida "yanqui" típica: pancakes, bacon, bagels, hamburguesas, etc. y la verdad es que es toda bastante engordante pero tenía ganas de probar todo eso y no voy a pedir disculpas.
Acá va lo que más me gustó, por el plato en sí y por el lugar.

Bubby's High Line
Fuimos para un brunch después de haber recorrido el High Line. Los biscuits son al especialidad y con razón porque son increíbles. Nosotras compartimos unos biscuits con salmón ahumado y huevos benedictinos increíbles! Además el lugar es relajado y muy agradable.

Chelsea Market
Dentro del mercado hay muchísimos locales gastronómicos, algunos tipo mercado con unas pocas banquetas para comer al paso, otros para llevar y otros tipo restaurante. Hay un par especializados en pescado ideales para comer langosta (exquisita y muy cara) o sushi.
 

Katz's Deli
El pastrami (pastrón) es un plato bien neoyorquino y Katz's es el lugar más turístico, sobre todo porque allí se filmó la famosa escena de Meg Ryan fingiendo un orgasmo en Cuando Harry conoció a Sally así que hacía allá fuimos.
El lugar es un caos y eso fue para mí lo mejor. Está lleno de gente, las mesas están pegadas, hay ruido todo el tiempo y no se entiende muy bien como ordenar pero siempre hay algún latino del otro lado del mostrador que nos saca de apuro. El pastrami es rico aunque luego probamos otro que era aún mejor.
Está en una zona sin atractivos turísticos así que hay que ir casi especialmente pero vale la pena la experiencia.

Encontramos este lugarcito buscando algo sencillo y barato para comer en el Upper East Side, yo lo había marcado en el mapa gracias a una recomendación de las guías De Dios. 
Resultó un éxito. Por recomendación del mozo (latino) comimos un sandwich de pastrami y brisket (no sé cuál es el equivalente de este corte en Argentina pero es riquísimo) y una croqueta de verduras. 
Exquisito!

Mighty Queens BBQ
Este lo encontramos mientas buscábamos un local de ramen que una de mis amigas había visitado en un viaje anterior y fue otro golazo. Está en la zona de la Universidad de NY, un barrio lindo y muy vivo.
Sirven sólo carnes ahumadas y papas fritas. Ambas cosas son una absoluta delicia. Nosotras comimos cerdo con barbacoa y briscket con coleslaw, pepinitos y cebollas.


Salir
No salimos demasiado en parte porque estábamos cansadas, ya llevábamos 20 días de viaje a un ritmo muy intenso, y en parte porque el estar alojadas en Brooklyn dejábamos Manhattan más temprano, pero igual aprovechamos algunas noches.

The Blue Note
Nunca nos pusimos de acuerdo en qué obra de Broadway ir a ver pero sí coincidimos en querer visitar este clásico del jazz y fue una gran experiencia. El lugar es como de película y la música increíble. No recuerdo el nombre del artista pero en realidad no importa, todos los que tocan ahí son buenos.

Ladurée
Nuestra intención era tomar un trago en algún rooftop bar del Soho pero era viernes y había que reservar. Caminando por ahí encontramos el local de Ladurée que nos atrajo sobre todo por su hermoso patio. No es barato pero los tragos son exquisitos y el ambiente muy Sex and the city.

North River Lobster Company Boat
Otra buena opción para la noche es este barco-restaurante-bar que hace un recorrido por el río Hudson desde la calle 42, donde está el muelle, hacia el norte. Va y vuelve cada tantos minutos y uno puede dar las vueltas que quiera. Lo mejor es que sólo se paga lo que se consume.

Visitar
Como conté en la entrada anterior, esta vez sólo visité un museo y casi ninguno de los típicos lugares turísticos pero aún recuerdo mi viaje anterior a la ciudad y por eso me animo a recomendar algunos imperdibles que hay que visitar al menos una vez. 
Las fotos de esta sección no son mías porque las que saqué de estos lugares están en papel! 

Uno de los mayores y mejores museos del mundo. Del estilo del Louvre o el British, es fascinante, interminable y agotador pero hay que ir sí o sí. Tienen una extensión al norte de Manhattan que se llama The Cloisters que vale visitar si les sobra tiempo. 

Casi el mejor mirador de la ciudad y digo casi porque -obviamente- desde ahí no se puede ver uno de los edificios más bellos: el Empire State! La vista es fabulosa y uno se siente como una película, especialmente aquellos que amamos Algo para recordar y Sintonía de amor. No hace falta decir más.
Recomiendo ir al atardecer para ver como se esconde el sol y se enciende la ciudad. 

Aunque lo recomiendo como imperdible la verdad es que yo todavía no fui! Increíblemente en mis dos visitas las veces que quise ir estaba cerrado por el armado de una nueva exposición. A mi me atrae más por el edificio que por el contenido, es una de las grandes obras del gran Frank Lloyd Wright. 

Crucero panorámico
Hay varias compañías para elegir que hacen el recorrido hacia el sur para ver el mejor perfil de la ciudad y navegar, por ej., debajo del Puente de Brooklyn. Cuando visité NYC en 2001 ahí se levantaban orgullosas las Torres Gemelas. 

El más famoso de todos y tal vez el más lindo. Esta vez lo volví a cruzar pero no pude explayarme en la entrada anterior. Es un hermoso paseo porque el puente es fabuloso, las vistas aún mejores y la llegada a Brooklyn se hace por el hoy famoso DUMBO, un barrio muy cool que se puso de moda en los últimos años y tiene un parque divino para ver el mejor perfil de Manhattan. 

New York Pass y New York CityPass
Estos pases de descuento ofrecen las principales atracciones incluidas en la tarifa que se pueden visitar en un determinado número de días. En general conviene si se van a visitar más de 6 o 7 atracciones porque cada entrada cuesta unos 20 o 25 dólares y este pase está en 125 más o menos.
Yo lo usé la primera vez pero no en este viaje porque no tenía intención de ir a muchos museos.


Con esto termino el relato de mi viaje por Nueva York y por Estados Unidos, una ciudad y un país a los que seguramente volveré.
Próximamente mis aventuras por Medio Oriente (Dubai, Jordania y Egipto) y por Australia y Singapur.


viernes, 24 de febrero de 2017

Nueva York

Ufff... Qué momento!
Llegó la hora de relatar la última escala de nuestro viaje por Estados Unidos pero... cómo comprimir todo lo que significa Nueva York en una simple entrada de blog? 
Para los amantes de las grandes ciudades, como yo, NYC es la meca, LA ciudad, intensa, relajada, hermosa, vibrante, divertida, extrovertida, cosmopolita, inacabable, inabarcable, culta, frívola, arrogante, herida, renacida y más, mucho más. Tanto más que no alcanzan las palabras ni las imágenes para contarla. 
Esto no es una oda a Nueva York, y mucho menos al sueño americano, pero mi sensación la primera vez que la visite en 2001 unos meses antes del atentado a las Torres Gemelas, fue que estaba en el centro del mundo (del mundo occidental y capitalista, ya sé, pero sigue siendo al menos la mitad del mundo). A mi segunda visita llegué con más millas encima y luego de haber conocido otras ciudades tan impresionantes como esa (como Londres o Tokyo) pero con unas ganas de volver increíbles. 
Y no me decepcionó, al contrario, me dio alegría haber vuelto y me confirmó la certeza de que quiero volver y volver y volver cada tantos (pocos) años porque Nueva York siempre va a tener algo nuevo que ofrecer. 
Como me pasó con ciudades europeas que visité más de una vez, en la segunda ocasión me relajé, mis amigas también, y nos dedicamos a visitar más que nada los barrios, las ferias callejeras, los parques, a comer rico y a comprar un poco. Realmente podría llamar a esta crónica "12 días en Nueva York y ningún museo", pero fui a uno, al MoMA, aunque en la noche gratuita así que casi no cuenta.
En fin. Yendo al tema, voy a intentar hablar de Nueva York.

Imagen relacionada
Brooklyn

Otra ventaja de la segunda vez fue que no sentimos la necesidad de estar en el centro turístico y sí en cambio la de vivir la de experimentar otros lugares. En parte por eso y en parte por los precios optamos por alquilar un departamento en Brooklyn y no en la zona más glamorosa o de moda sino en un barrio normal pero también de película, con sus rowhouses, esas casas con escaleras al frente tan características.  Lo importante de elegir alejarse de Manhattan es tener cerca el metro y en lo posible de una línea expresa.
Me encantó la experiencia. El viaje hasta Manhattan nos llevaba unos 30 minutos pero no nos pesaba, ni siquiera cuanto volvíamos a la noche. El barrio, Bedford-Stuyvesant, era muy tranquilo y teníamos lo básico cerca, un par de supermercaditos y algunos restaurantes. Alquilamos por Airbnb un departamento en un segundo piso (¡por escalera!) que tenía living-comedor, cocina, dos habitaciones y baño. No era un lujo pero por el precio estaba muy bien.

Obviamente Brooklyn tiene otras zonas muy lindas como Brooklyn Heights que, además, tiene las mejores vistas de Manhattan.

Entre los barrios más de moda está Williamsburg, una zona bohemia y moderna con locales de diseño, bares y restaurantes cancheros, los muros llenos de espectaculares graffitis y, todos los sábados en los meses más cálidos, aloja el Smorgasburg, una feria gastronómica super cool donde se pueden comprar cosas ricas y comerlas mirando el skyline más famoso del mundo con los pies en la arena o dentro del agua.

Midtown, Times Square, Empire State Building, Flatiron, Briant Park
Estoy segura de que mucha de la gente que visita Nueva York siente que llegó cuando se encuentra en el medio de la famosa Times Square con sus carteles luminosos y pantallas, los miles de turistas, los artistas callejeros... creo que hasta nos atraen los policías! Y es realmente fascinante, un poco alienante pero imperdible, obviamente.
Esta es además la zona de Broadway y aunque en este viaje no vi ninguna obra, definitivamente es algo que hay que hacer porque el despliegue de los espectáculos y la calidad de los artistas es impresionante. Además es posible conseguir entradas con descuento tanto en el puesto de TKTS de Times Square como en internet y también en los mismos teatros que tiene oportunidades y hasta entradas gratis por sorteo para el mismo día.
Además de teatros por aquí hay muchísimos hoteles y vale la pena visitar el Marriott Marquis que en los últimos pisos tiene un restaurante y un bar (más accesible) giratorios. Yo lo visité hace años y fue una gran experiencia ver la ciudad desde lo alto, especialmente al atardecer cuando baja el sol y se encienden las luces.

Esta es una zona que mezcla hoteles, negocios y teatros. También hay edificios de oficinas y de residencia, sobre todo hacia la calle 34 donde está el mítico Empire State. Esta vez no lo visitamos pero hay que subir sí o sí, al menos una vez.

Avanzando hacia el sur por la 7ma se llega a una de mis zonas favoritas, la del Flatiron Building y el Madison Square Park. Es un paisaje típico del Midtown pero se vuelve especial por la increíble forma del Flatiron y la vida que siempre tiene el parque en el que se arman instalaciones especiales. Nosotras pudimos ver una bellísima pérgola hecha de un material espejado y hace poco vi en internet que habían puesto hamacas paraguayas. Genial! Además enfrente del parque está el local newyorquino de Eataly, que ya habíamos visitado en Chicago, así que el parque es el lugar ideal para sentarse a disfrutar algunas de las delicias que venden ese paraíso gourmet italiano.
Y allí se puede disfrutar del espacio público a pleno, como en muchos otros lugares de la ciudad, con buen mobiliario urbano, wifi gratis y hasta piezas de arte.

Muy cerca de aquí está Gramercy Park, que visité en mi viaje anterior. Es un encantador parque cerrado destinado a los vecinos de los edificios cercanos, al estilo de los parques ingleses.
Esta es también la zona de la magnífica Grand Central Station. Una visita obligada tanto para admirar su hermosa fachada como para pasar unos minutos en el magnífico hall disfrutando de la cúpula que simula el cielo y sus constelaciones, pero sobre todo para sentir el pulso de los cientos de pasajeros que cruzan ese hall cada día.

Para terminar con el Midtown, donde obviamente hay muchísimo más para ver, quiero mencionar otro de mis lugares favoritos: la Biblioteca Pública de Nueva York y Briant Park. Me encanta por la biblioteca, que es impresionante, y porque en el parque pasa de todo, desde la semana de la moda en septiembre y marzo a clases de yoga todos los días, conciertos, espectáculos y mucho más. Y cuando no hay nada de eso igual es un lugar increíble para sentarse a tomar un café y descansar en el centro de una de las ciudades más frenéticas del mundo.


Chelsea, Greenwich Village, East Village, Soho, Chinatown, Little Italy...
Más o menos al sur de la 23, donde está el Flatiron, arranca la que me pareció la zona más linda de NYC hoy. Y miren que es difícil elegir!
Son muchos barrios (muchos más de los que nombro en el título) que tienen unas pocas manzanas cada uno y se parecen mucho en cuanto a su arquitectura pero, aunque sea difícil de creer, tienen cada uno un carácter particular que se percibe aunque el límite sea sólo una calle.
Chelsea está al oeste y tiene lo mejor del Highline, con el Chelsea Market y el Gansevoort Market, montones de bares y restaurantes super cool, negocios de diseño y el Whitney Museum, el más nuevo de la ciudad, en un ambiente todavía industrial. Caminar por acá es realmente como estar en el set de Sex and the City.
El High Line mercería una entrada exclusiva por su originalidad y la variedad que presenta en todo su recorrido. Fue construido sobre las antiguas vías de un tren de carga que llegaba hasta el Meat Packing District. Va desde la 34 hasta la 14, paralela a la 10th Ave., y en su recorrido hay sectores de césped para tirarse a descansar, pequeñas matas de árboles y miradores para disfrutar de la ciudad que la rodea. El diseño y el equipamiento urbano es fabuloso y no sólo se generó un nuevo espacio público sino que se logró revitalizar a las manzanas de alrededor que hoy florecen con nuevos edificios y otros recuperados y con impresionantes muestras de arte urbano.


Soho, Greenwich y East Village son también super cool con impresionantes edificios de hierro fundido, el Iron Cast District, locales que vale la pena visitar aunque no se pueda comprar nada (como el Prada que fascina tanto por la ropa como por la arquitectura), restaurantes y bares de todo tipo.

China town es el de siempre pero Little Italy nos recibió con la fiesta de San Genaro. Mercado callejero, riquísimos cannoli, música, pizza... La italianidad al palo!
Mis tres últimos días en la ciudad los pasé sola porque mis amigas regresaron antes y me alojé en el Chelsea Internation Hostel que tiene una gran ubicación en la 20 y la 8va.


Wall Street, 9/11 Memorial, Battery Park
Otro imperdible. Wall Street es una locura los días de semana pero hay que visitar la zona en el horario de la bolsa y los bancos para poder sentir el pulso del barrio donde se mueve gran parte del dinero del mundo. Es increíble sólo pararse en una esquina y ver ríos de gente moviéndose en todas direcciones, saliendo y entrando de edificios majestuosos, antiguos y modernos. La visita a la bolsa ayuda a completar la experiencia y también comprar un café o un hotdog en alguno de los puestos callejeros, como vemos que hacen los corredores de bolsa en las películas.

Hasta hace unos años aquí reinaban las Torres Gemelas. Hoy la tragedia se recuerda con el Memorial del 911, un lugar cargado de simbolismo donde en lugar de aquellas dos magníficas torres que se levantaban orgullosas como los edificios más altos de la ciudad, hoy hay dos vacíos que aparentan ser infinitos, imagen que para mí representa muy bien lo sobrecogedor de ese evento.

Alrededor, sin embargo, la vida sigue y donde una vez hubo escombros y destrucción hoy hay relucientes edificios nuevos. Entre ellos el One World Trade Center y la nueva estación de metro, Oculus, diseñada por Santiago Calatrava.
Estaba en obra todavía cuando visitamos la ciudad pero ya se notaba que el espacio interior iba a ser increíble. El exterior es atractivo, como todas las obras de Calatrava, pero la estructura queda un poco ahogada por los edificios, como si tenido que forzarla porque no cabía.  
En el One World está el One World Observatory, el nuevo mirador que, como todo lo que hacen los yanquis, lleva los observatorios a otro nivel. La experiencia empieza con el viaje en ascensor donde las pantallas de led que cubren los muros nos muestran como se levantó la torre desde sus cimientos, como si uno fuera parte de la construcción realmente. Luego hacen pasar a todo el mundo a una sala de proyecciones (quisimos saltearnos esa parte pero no fue posible y luego entendimos por qué), allí se exhibe un video con imágenes y sonidos de NYC y cuando termina la pantalla se levanta revelando la verdadera maravilla: la ciudad real. Les juro que se me puso la piel de gallina y que todos (hasta el más duro) lanzamos un Ahhhhh. Las vistas son increíbles por supuesto. Conviene sacar las entradas por internet porque de esa manera se evitan las colas.
video


Battery Park es otro lugar que me encanta junto con el antiguo World Financial Center, hoy Brookfield Place. El parque se extiende a orillas del río Hudson y es un lugar precioso para caminar, hacer deportes, tirarse en el pasto a descansar o almorzar. Tuvimos la suerte de que fuera uno de los escenarios de la Semana de la Moda y disfrutamos de una hermosa pérgola de flores frescas y una performance por la presentación del nuevo perfume de Carolina Herrera. El ex WFC había resultado bastante dañado durante el 9/11 pero fue recuperado y hoy además de las oficinas tiene tiendas y restaurantes. Esta zona es perfecta para escaparse de la locura de la zona financiera que está a sólo unos metros.

5ta Avenida, Rockefeller Center, Central Park y Uper East Side
Seguramente la zona más elegante y cara de la ciudad. La célebre 5ta Avenida aloja los locales más exclusivos del mundo con tiendas icónicas como Tiffany & Co., Gucci o Channel. Es un placer admirar las vidrieras y hasta entrar, aunque eso no me entusiasma tanto porque todo está tan lejos de mi alcance que las carteras o joyas son para mí como piezas de museo.
Por aquí están otros de mis preferidos: el Rockefeller Center y el MoMA.
El Rockefeller es un complejo de varios edificios fabulosos, alrededor de un espacio público que vibra durante todo el año y muestra su mejor cara en invierno con el famoso árbol de navidad y la pista de patinaje. En mi viaje anterior patiné (sin caerme!) y también tomé la visita guiada por el interior de los edificios donde pude admirar los murales del catalán Josep María Sert. Esta vez quisimos ir al bar SixtyFive que es una gran alternativa al mirador pero estaba cerrado para un evento. De todos modos no nos hubieran dejado entrar porque no teníamos la vestimenta adecuada, no es de gala pero no admiten jeans, ni remeras de algodón, ni zapatillas y de las cuatro todas teníamos al menos una cosa mal. Lo agendo para la próxima porque la experiencia es espectacular.

El MoMA es uno de los museos más importantes del mundo y se especializa en arte moderno y contemporáneo. Cuando fui en 2001 estaba parcialmente cerrado porque se encontraba en construcción la ampliación que pude visitar ahora. Me encantó, el edificio, las obras y el hecho de que fuimos el viernes a la tarde cuando se celebran las noches Uniqlo y la entrada es gratuita. Hay mucha gente, por supuesto, pero se puede recorrer sin problemas.

Uper East Side es la zona más exclusiva con increíbles edificios con vista al Central Park y fabulosas residencias, de esas en las que viven los ricos de las películas. Es una zona tranquila, elegante, mayormente residencial.
Aquí, sobre el borde del Central Park, está el famosísimo Metropolitan Museum, el equivalente americano de los grandes museos como Louvre o el British Museum. No lo visité esta vez pero definitivamente es un imperdible y a mi modo de ver hay dos maneras de recorrerlo: marcando en el plano las obras que uno quiere ver y dedicarse a ellas, admirando las maravillas que aparecen en el camino por supuesto, o intentar recorrerlo todo aunque eso lleva varios (muchos) días. Después de varios viajes descubrí que mi tolerancia a este tipo de museos no pasa de 3 horas así que optaría por la primera opción. Hace un tiempo le agregaron un atractivo, por si faltara algo, y se puede visitar la terraza.

Central Park es otra atracción que llevaría varios días recorrer por completo. Es inmenso y tiene tantos sectores diferentes que las maravillas nunca se acaban, hay lagos, puentes, arroyos, canchas (se dice así?) de baseball y de otros deportes, fuentes, explanadas, miradores, un teatro, un castillo, un zoológico, bosques, colinas, piedras, enormes superficies de césped para descansar o hacer un picnic, etc. etc. etc. y, todo alrededor, la fabulosa arquitectura de Nueva York.

Hasta aquí llego por ahora. Me falta contar muchas cosas pero esta ya es la entrada más larga de mi blog y hasta yo me aburrí!
En la próxima salidas, comidas, visitas. 


domingo, 23 de octubre de 2016

Chicago

Segunda visita a una ciudad que me encanta y a la que volvería a ir sin dudar. 
En mis entradas anteriores sobre la magnífica Chicago me explayé bastante así que ahora me voy a concentrar en mostrar muchas imágenes de esta ciudad que cambia, crece y mejora sin parar con nuevas obras, más y mejores parques y paseos, lugares para salir a comer y tomar algo y eventos por todos lados (fuimos al final del verano así que había muchísima actividad).
Así que... acá vamos!

Esta vez nos alojamos al norte del río, en la zona de la Magnificent Mile y lo recomiendo, la arquitectura es fabulosa, las calles son una belleza y tiene actividad hasta tarde, a diferencia de la zona del Loop que por ser de oficinas se apaga más temprano. 
Estuvimos en el hotel Red Roof que necesita una renovación desde hace 20 años pero gracias a eso ofrece alojamiento a precios más que accesibles en la mejor zona de la ciudad. 

El río es uno de los mayores atractivos y ver la ciudad desde sus puentes o con el infaltable paseo en barco es un placer. Esta vez lo hice al atardecer y fue fascinante ver como caía la noche y se encendía la ciudad. 

Había visitado Oak Park antes cuando fui a la Casa Estudio de Frank Lloyd Wright y ahora volvimos para acompañar a una amiga a hacer esa misma visita y también para recorrer este hermoso barrio con casas de ensueño, muchas de ellas del gran maestro. 

El arte en el espacio público es una de las cosas más increíbles de Chicago. La cantidad y calidad de obras es realmente espectacular: Pablo Picasso, Jean Dubuffet, Anish Kapoor (autor de la fabulosa The Cloud), Jaume Plensa (Crown Fountain) y Calder (Flamingo), son sólo algunos de los artistas que engalanan la ciudad. 

Y qué decir de su arquitectura que debe ser su atractivo número 1. Desde los edificios en los que se apoyó para cambiar su destino de oscura urbe industrial y pasó a ser la "ciudad blanca" a obras vibrantes como el Pabellón Pritzker o el Aqua con su fachada ondulante, en Chicago siempre hay algo para admirar. 

También fuimos a Gold Coast, un barrio muy exclusivo hacia el norte, el Parque Lincoln y North Avenue Beach donde comprobamos que aún en lejos del invierno esta es la "wind city". 


Entre lo nuevo están el River Walk, un paseo que recorre gran parte de la ribera y donde hay también bares y restaurantes ideales para el after office, y el parque Maggie Daley, un lugar especial para niños con montones de juegos y equipamiento para deportes que se conecta al Millenium Park por una sinuosa pasarela de metal. 
Para comer (y muy bien) hay de todo. Estos son sólo algunos de los lugares a los que fuimos, e igual en 4 días tampoco se puede comer tanto! Shake Shack, no es sólo de Chicago pero la hamburguesa es fabulosa; Giordano's, tal vez la pizzería más famosa, no comimos la famosa "stuffed deep dish pizza" pero la pizza fue excelente y hay muy buen ambiente; Eataly, se lo encuentra también en NYC y creo que es un imperdible para comer o comprar; Quartino Ristorante, muy buen restaurante italiano de pizzas, pastas y más, muy buen ambiente; West Egg Cafe, increíble desayuno; Lou Malnati's en Oak Park, buena comida, muy buen lugar. Y me faltó la foto del Garrett Popcorn que es adictivo, sobre todo el que tiene nueces de pecán. 


Y por supuesto no se puede dejar de ver Chicago desde las alturas, desde la torre Willis, con sus skydecks de vértigo, y desde la torre Hancock a la que recomiendo ir justo antes del atardecer pero no al mirador sino al Signature Lounge del piso 96 que tiene las mismas vistas increíbles y es el lugar ideal para una salida. 

Ultima parada... Nueva York!



domingo, 11 de septiembre de 2016

Nueva Orleans

La famosa ciudad sureña siempre fue uno de los lugares que quería conocer de Estados Unidos. Me atraía su historia, su aire bohemio, la exuberancia húmeda del ambiente, el Barrio Francés, su arquitectura, su música, sus leyendas, su actualidad luego de la devastación que dejó Katrina. Y en este viaje al fin pude ir.
¿Me gustó?
Sí y no.
Sí por el Barrio Francés, por la arquitectura, por la música, porque el jazz suena a toda hora en todos lados, por la increíble gastronomía (¡vivan las beignets y el jambalaia!), por los Garden Districts, por el clima relajado y festivo, por la buena onda, por los collares de colores, por los tranvías de madera, por la semana de la Decadencia Sureña que nos sorprendió con su locura gay. Sí a pesar del intenso calor y el sol abrasador. Sí porque pudo renacer de la destrucción.
No porque el Barrio Francés es puramente turístico y perdió su esencia (o adquirió una nueva que no me gusta tanto), porque los covers fueron reemplazando la música original en los pubs de Bourbon St.. No porque esperaba otra cosa y sobre todo no porque sentí que no la conocí realmente, que no pude salir del circuito turístico y no sólo en el sentido físico.
¿Volvería? Sí, pero con más tiempo y tal vez con Coachsurfing o algún sistema de esos que me permita conocer gente local y ver cómo viven. Y trataría de visitar una plantación, los pantanos y los cementerios porque siento que son importantes para comprender esta ciudad y su cultura.
De casualidad caímos en el final de la semana de la Decadencia Sureña una súper-mega-ultra fiesta gay que tenía copada la ciudad así que, aunque no era Mardi Gras, vimos bastante decadencia y algo de desenfreno (no mucho, puertas afuera eran discretos, puertas adentro... no creo). Esa noche no llegamos a ningún evento especial pero al día siguiente sí pudimos ver un desfile espectacular y súper divertido.
Antes y después de eso recorrimos el Barrio Francés (que en su momento fue español) un poco solas y otro poco con un tour gratuito muy bueno salvo porque era al mediodía y nos estábamos derritiendo, literalmente. A pesar de mis críticas es hermoso, casi todas las edificaciones son de dos pisos con esos balcones con hierro ornamental tan famosos, muchas plantas, adornos en todos lados, fachadas de ladrillo, de madera o pintadas de colores. Hay unos patios divinos, callejones y galerías. En el centro del barrio está la plaza Jackson, rodeada por la Catedral y unos edificios señoriales que en su momento pertenecieron a la realeza local y frente al Misisipi, un río mítico lleno de historias y leyendas.
Muy cerca está el Faubourg Marigny que está menos invadido y donde el jazz se escapa por las puertas abiertas de los pubs que no cierran ni al mediodía. También por ahí encontramos el French Market que está bien para comer pero no me pareció nada del otro mundo.
Recorrimos Canal St. y tomamos el tranvía antiguo en St. Charles Ave. para pasear por los Garden District hasta Uptown, las zonas más lindas que vimos en esta ciudad.
Nueva Orleans obviamente se disfruta también de noche, cenando esa increíble comida cajun y creol que aumenta la temperatura corporal en 50 grados por lo menos, tomando algo en bares de otro tiempo como el Carousel del Hotel Monteleone, o escuchando verdadero jazz en el Preservation Hall.

¿Me gustó? Sí!



+ info

Transporte
Nosotras llegamos en auto desde Florida pero se puede llegar en avión o en bus.
Dentro de la ciudad gran parte se hace caminando y para los sitios más lejanos lo ideal es tomar los tranvías o streetcars.

Alojamiento
Old 77 Hotel & Chandlery. Sin saberlo terminamos en uno de los hoteles del momento. Es un edificio industrial reciclado con muy buen gusto, muy buen ubicado, fuera de la locura del Barrio Francés pero cerca como para ir a pie. Nuestra instancia coincidió con la reinauguración así que conseguimos una tarifa excelente.

Gastronomía
No nos dio el estómago para todo lo que la ciudad tenía para ofrecer pero no nos perdimos ni las beignets (un manjar), ni el gumbo, ni el jambalaia (mi preferido). Sólo me faltó el pollo frito pero realmente no daba más.
Algunos lugares recomendables: Gumbo Shop, Deanie's Seafood, Café Envie, Café Beignet (el más famoso es el Café du Monde pero siempre estaba repleto así que no fuimos al final), Mojo, Mother's (la especialidad es jamón asado, muy tradicional, muy bueno), Reveletor Coffee (nada tradicional, muy buen café) y The Ruby Slipper (un desayuno inolvidable).


Nueva York II: comer, salir, visitar

Como una sola entrada no alcanza para Nueva York (y eso que comprimí todo muchísimo en la anterior) dedico esta a las comidas, las salidas,...