sábado, 24 de junio de 2017

Dubai

Hace casi dos meses que estoy intentando escribir esta entrada y no le encuentro la vuelta porque Dubai es un destino muy difícil de describir. No sé qué saldra de esto pero acá va. Espero que se entienda lo que queiro transmitir. 

El año pasado y gracias al destino que quiso que una amiga entrara a trabajar en Emirates, tuve la oportunidad de conocer un destino que me intrigaba aunque no lo suficiente como para planear un viaje hasta allí: Dubai. Y lo mejor fue, obviamente, verla a ella y también conocer dos destinos que sí estaban altos en mi lista de deseos: Petra y Egipto.
La experiencia fue fascinante por los contrastes entre estos lugares. Dubai surgió en medio del desierto hace unos 50 años y en ese breve tiempo se convirtió en una atracción mundial, mientras que Jordania y Egipto tienen miles de años de historia y guardan tesoros increíbles. El denominador común es el desierto que, con sus distintas expresiones, domina el paisaje, define las costumbres y condiciona la vida de estos países que lo desafían con monumentos, templos y palacios de ayer y de hoy.
Fue un viaje muy distinto al que terminé de relatar en la entrada anterior, lejos de occidente y de la cultura que más conocemos, a mitad de camino hacia oriente, en una tierra que tuvo un papel preponderante en la historia de la humanidad y que mantiene su protagonismo por razones no siempre felices. Un mundo que me resulta esquivo, pero que cuanto más me acerco más me interesante me resulta, con culturas fáciles de prejuzgar y difíciles de comprender. Un mundo en el que vale la pena adentrarse.
Mientras escribo me surgen algunas preguntas que me hice (y me hicieron) varias veces desde que viajé.
¿Es linda Dubai? 
No. Pero es interesante, más cuando uno piensa que hace medio siglo no existía, literalmente.
¿Vale la pena viajar sólo para conocerla? 
No. Pero sí vale la pena pasar allí dos o tres días como parte de un viaje a otros países de Medio Oriente, de Asia o de Oceanía. También vale la pena viajar en Emirates a esos destinos porque es una aerolínea excelente, probablemente la mejor, con precios muy razonables. En ese caso definitivamente hay que aprovechar la posibilidad de hacer una escala extendida en Dubai.
Si soy sincera la primera palabra que aparace en mi cabeza cuando pienso en esta ciudad es absurda. Por varias razones. Porque parece un gasto de recursos económicos, humanos y naturales innecesario para una ciudad sin pasado, aunque los Emiratos sí lo tienen y muy rico, creada a medida de un proyecto económico. Pero sé que en esta opinión intervienen mis prejuicios.
Durante el paseo con el bus hop on - hop off la grabación decía que hasta ahora Dubai vivió del petróleo pero calculan que se va a agotar en algunas décadas y por eso idearon un nuevo modelo de país pensado como centro mundial de negocios y turismo de lujo, a lo que contribuye su ubicación a mitad de camino entre Europa y Asia. Así lo entiendo más y parece que lo están logrando aunque mi amiga me dice que no fomentan suficientemente el turismo y que mucha gente Dubai sólo como una escala hacia otros destinos y apenas visita la ciudad.
Fue una estadía corta en la que tratamos de visitar los lugares más icónicos. Como teníamos poco tiempo elegimos el sistema de buses turísticos Big Bus que, francamente, no había usado antes en ninguno de mis viajes. Está bueno pero se puede hacer lo mimos usando el metro, que ayudaría a evitar el intenso tránsito, y algún taxi. 
Lo que recuerdo es una ciudad formada por núcleos, por decirlo de alguna manera, unidos por autopistas pero desconectados entre sí. Es una ciudad poco amigable para el peatón, que sólo se puede recorrer en auto o en metro, y que no tiene un carácter definido ni una continuidad espacial. El intenso calor que hay durante gran parte del año seguramente es una razón para que no haya sectores aptos para caminar pero no creo que sea la única razón, da la impresión de que esto no les preocupó.
Este mapa muestra bastante bien lo que quiero decir.

Imagen relacionada

Tomamos el bus en el Mall of the Emirates y desde allí fuimos hacia la zona del Burj Khalifa pero no bajamos allí, sino que seguimos hasta la zona histórica de la ciudad. Esto es algo de lo que vimos.
La torre Burj Khalifa es muy linda y tan alta que desde cerca no entra en ninguna foto!
Muchos de los edificios tienen formas que intentan rememorar a la arquitectura árabe o a elementos característicos de la zona como las palmeras. Los resultados son... variados.

Transitando estas autopistas uno siente que podría estar en cualquier ciudad del mundo, allí no hay identidad. 
La zona histórica cambia drásticamente. Las alturas bajan, los edificios son normales, nada espectaculares, las calles son tradicionales aunque tampoco invitaban a caminar pero esta vez por el calor y un sol que partía la tierra. Aquí visitamos el Museo de Dubai que cuenta la historia de este emirato. Es un antiguo fuerte construido con la milenaria técnica del adobe. Vale una visita corta y adentro está fresco!
Luego visitamos el antiguo bazar en la zona llamada Al Fahidi que vale la pena visitar. El mercado es obviamente para turistas pero está muy bien y tiene algunas cosas buenas. Yo compré unas pashminas de cachemir impresionantes y a muy buen precio.
Desde allí cruzamos el canal (?) en una barca tradicional, el ticket viene incluido con el paseo en bus. Es un viaje muy cortito pero permite ver el perfil tal vez más original de Dubai.
Del otro lado del río (?) está la zona de Deira que también es más antigua. Allí se encuentra el mercado del oro pero no tengo fotos. Toda esta zona es simpática y muy parecida a Once (los argentinos entienden).
Volvimos a subir al bus para dirigirnos hasta otro de los íconos de la ciudad, el Burj Al Arab, ese fantástico edifico con forma de vela, el primer hotel 7 estrellas del mundo. Lamentablemente, como otros lugares de Dubai, sólo pueden acceder los huéspedes o quienes visitan el restaurante y ambos son caros así que tuvimos que conformarnos con verlo desde lejos.
La playa es linda, el mar turquesa y cálido, y aunque no tiene infraestructura como sombrillas y reposeras, sí hay baños con duchas pero no habíamos llevado traje de baño. Lástima porque nos hubiera venido genial un chapuzón.
En la misma playa volvimos a subir al Bus para seguir hasta la famosa The Palm, esa urbanización construida sobre el mar con forma de palmera. Para nosotras no tuvo mucho sentido ir porque en realidad todo es privado, los hoteles y las playas, a menos que uno vaya a pasar el día en el hotel Atlantis que tiene unas inmensas piscinas y juegos de agua.

La forma de la isla sólo se ve desde el aire pero en el camino se llega a percibir la enormidad de lo que construyeron en el agua, impresionante.
La foto no es muy buena pero pude sacarla desde el avión al amanecer y me gusta porque la ciudad aparece como un fantasma entre la niebla, así como en la realidad apareció en el inmenso desierto de arena. 
Después de tanta extravagancia un poco de normalidad en Marina Jumeirah, un barrio construido sobre la costa con calles agradables, negocios y restaurantes y un hermoso paseo costero que (por fin!) invitaba a caminar y relajarse tomando un jugo (sólo venden alcohol en los hoteles) mirando el atardecer y disfrutando del mar.
Terminamos el día cenando una increíble comida pakistaní frente a la torre Burj Khaifa y disfrutando del espectáculo de la fuente danzante y la iluminación de la fachada. Cursi pero fabuloso y a mi me encanta!

 

 


En nuestro segundo y último día en Dubai (muy poco tiempo, ya sé, pero sólo teníamos 2 semanas de vacaciones) fuimos a Abu Dhabi, capital del Emirato del mismo nombre. Está a unas dos horas y se puede llegar en bus.
Es similar a Dubai aunque a decir verdad no conocimos mucho porque hacía demasiado calor como para estar recorriendo. Sí visitamos la Gran Mezquita Sheik Zayed, una impresionante construcción moderna de mármol blanco con incrustaciones de piedras y mucho oro. Le falta la gracia que da el paso del tiempo, hoy es todo demasiado perfecto, pero es realmente fabulosa y vale la pena visitarla.
La entrada es libre y gratuita, la única condición para las mujeres es ir cubiertas de pies a cabeza pero ahí mismo proveen unas túnicas muy poco agraciadas pero en fin...
A la vuelta nos fuimos directo a Madinat Jumeirah, un complejo de hoteles, negocios y restaurantes que rememora la arquitectura tradicional de la zona y es otro de los lugares realmente agradables de la ciudad. Hay una galería cubierta que asemeja a un bazar y, en el exterior, una serie de canales que se pueden recorrer en una especie de góndola, adonde dan los restaurantes y bares.
La noche estaba hermosa, no demasiado calurosa, así que cenamos una exquisita comida libanesa en una terraza con vista a los canales y al Burj Al Arab. Muy buena forma de terminar nuestra estadía en esta asombrosa ciudad.


+ info

Transporte

Emirates 
Para empezar tengo que hablar de Emirates porque realmente merece toda la (buena) fama que tiene, la clase turista es mucho más cómoda que la de otras líneas, el servicio de abordo es fabuloso y no por eso es más cara que otras.
El viaje a Dubai es muy cómodo, hace una escala de unas 2 horas en Río de Janeiro y desde ahí son 13 horas hasta Dubai pero pasan rapidísimo por la comodidad, la selección de películas y series disponibles y la cantidad y calidad de la comida: al salir de Río sirven desayuno aunque es de madrugada porque nos van preparando para llegar a destino de noche, luego hay almuerzo y cena y entre medio todos los snacks que uno quiera y también mucho alcohol: vino, bebidas blancas, licores, whisky, de todo y con generosidad. Incluso hay internet a bordo!
Por eso esta línea aérea es muy recomendable obviamente para ir a Dubai pero también para visitar medio oriente, Asia y Oceanía.
Dentro de Dubai
Como conté un día contratamos el hop-on / hop-off Big bus y está bueno pero también se puede recorrer la ciudad en metro que llega a todos los puntos turísticos, excepto a The Palm. Hay que adquirir una tarjeta y cargarla de acuerdo a la cantidad de viajes. Las estaciones son lindísimas, muy modernas y super prolijas y en los metros hay vagones exclusivos para mujeres y otros que están divididos al medio por una línea en el piso, pero nadie la cruza.
Tengan en cuenta que en algún momento tendrán que tomar taxi porque para ciertos lugares son inevitables. No son baratos pero tampoco imposibles.
Una de las riquísimas comidas del vuelo, creo que eso era cordero, y las estaciones de metro por dentro y por fuera. 
Alojamiento
Hay mil opciones para elegir con precios que van de accesibles a imposibles. Nosotros, obviamente, optamos por un sencillo pero siempre bueno Holiday Inn en la zona llamada Safa Park que está cerca del metro y a una distancia lógica para ir en taxi a sitios turísticos si fuera necesario. Como todos los HI está muy bien, habitaciones cómodas y bien equipadas, buen desayuno y buena atención.

Gastronomía
A todas nos encanta la comida de medio oriente así que las dos veces que nos sentamos a comer elegimos restaurantes pakistaníes y libaneses realmente fabulosos, uno en el Dubai Mall y otro en Madinat Jumeirah. Pero, obviamente, hay para todos los gustos y todos los presupuestos.
Recuerden que sólo se puede consumir alcohol dentro de los hoteles así que acostúmbrense a cenar con agua o símil cerveza.
Esa vez no tuvimos tiempo pero me dicen que vale mucho la pena hacer una visita al Carrrefour porque tiene productos de todas partes del mundo a muy buenos precios.

Compras
Como era nuestro primer destino y no teníamos mucho tiempo apenas si pasamos por el mall. Están todas las marcas pero en las económicas como H&M o Forever 21, la selección de ropa no era de nuestro gusto. En el bazar compré unas pashminas de cachemir increíbles y después vendían lo mismo que en todos los mercados de ese tipo del mundo, hay un mercado del oro que no nos interesó y poco más para nuestros bolsillos. En cuanto a las compras Dubai es sin dudas mucho más atractivo para gente de plata.

Tradiciones
El país es musulmán y la mayoría de sus habitantes también. Muchos hombres llevan las túnicas tradicionales de sus países y todas las mujeres musulmanas van cubiertas en distintos grados, desde ropas largas y el hiyab hasta el burka que las cubre totalmente. Los extranjeros no tienen restricciones, las mujeres tampoco, sólo hay que cubrirse para ingresar a las mezquitas.
No hay alcohol en ningún lado, sólo en hoteles y en una sección especial dentro del supermercado, y no hay comidas con cerdo pero por lo demás es todo normal.


Con este collage de las viajeras termino esta entrada que no voy a releer. Seguro está horrible pero con esta ciudad más no puedo hacer.

Próxima parada Jordania. 




Viajar sola

Interrumpo la serie del viaje por Medio Oriente para hablar de una cuestión que muchos hemos experimentado, que algunos temen y otros amamo...