jueves, 15 de diciembre de 2011

Milan

Se dice habitualmente que Milán es la ciudad de la moda, el diseño y la elegancia. Esta afirmación suena dudosa, como toda generalización, perola verdad es que basta con media hora en esa ciudad para darse cuenta de que es absolutamente cierto!
Milán no se parece a las otras ciudades italianas que conozco (Roma, Venecia, Florencia y Siena). Es mucho más "moderna", la mayor parte de los edificios parecen ser de fines del siglo XIX y principios del XX, es definitivamente más ordenada, aún el centro histórico que mantiene el trazado antiguo irregular, las calles son más anchas y todo parece más nuevo. No tiene tantos edificios espectaculares como Roma, ni sus monumentos, ni sus piazzas, pero tiene una escala muy agradable (me hizo acordar a París), buena arquitectura (hay bastante art nouveau) y se ve "embellecida" por sus habitantes, los milaneses, probablemente la gente con más estilo de Europa, por no decir del mundo.
Llegamos desde Roma luego de un viaje en tren de menos de tres horas. Bajamos en la Estación Central que es una verdadera belleza, al mejor estilo de nuestra estación de Retiro, y desde ahí nos fuimos caminando hasta el hotel que teníamos reservado: Due Giardini.
Dejamos las valijas, nos refrescamos un poco pero no nos cambiamos (cosa de la que nos arrepentiríamos rápidamente) y salimos a pie hacia el Duomo. En el camino atravesamos el parque Giardini Pubblici y ahí nos sorprendió ver a las madres con sus hijos, vistiendo ropa  impecable, tacos altos,carteras divinas y peinados de peluquería.
Después tomamos la Via Alessandro Manzoni donde empezamos a ver tiendas de las grandes marcas de moda, autos espectaculares, motos último modelo (me olvidé de hablar de los vehículos en el capítulo de Roma y merecen una mención aparte), más tacos altos, más carteras soñadas, más vestidos divinos, más peinados perfectos y muchos hombres con trajes de corte impecable (esos angostos en la cintura con solapas finas y pantalones rectos que les quedan tan bien). Ahí fue cuando nos arrepentimos de la ropa que llevábamos, no porque estuviéramos tan mal sino porque al lado de esa gente cualquiera es una piltrafa. Nos consolamos excusándonos en que éramos turistas y los turistas están libres de todo pecado estilístico,  además no teníamos nada en nuestras valijas que estuviera a la altura de Armani y sus amigos.
Seguimos entonces imperturbables hasta el Teatro Alla Scala que francamente no tiene nada que hacer al lado del Colón (qué frase fanfarrona, no?), al menos por fuera.
No tuvimos tiempo de entrar porque estábamos buscando un lugar muy importante, Luini. Nos lo había recomendado Silvia, nuestra amiga que vivía en Milán, porque ahí se hacen los mejores panzerottis de toda Italia. Y bueno, ya era más del mediodía y no habíamos comido nada en toda la mañana! Hay que hacer cola porque va la gente que trabaja o hace compras por la zona, pero vale la pena, es exquisito. Comimos panzerottis de queso y salame (una especie de empanada o pastel relleno, frito o al horno) y también unas croquetas deliciosas de papa y de arroz.
Mientras comíamos en una placita vimos a un personaje que era un descrédito para la ciudad. Lamento no haberle sacado una foto pero seguro se lo pueden imaginar: cincuentón pasado, short deportivo, chancletas tipo esas Adidas de goma, medias tres cuartos (había necesidad?), remera descolorida, bufanda futbolera al cuello, chapas (las pocas que le quedaban) al viento. Como uno de esos hinchas de Boca que andan paseando su desalineo por el mundo, vieron? Era un horror! Por suerte resultó que no era milanés. Ese día el Milan jugaba un partido con no sé qué equipo de Europa del este y era hincha visitante.
Para escapar de semejante imagen nos metimos en la Galería Vittorio Emanuele y nos deleitamos con las vidrieras de Gucci, Louis Vuitton y Prada. Un placer. Inalcanzable, obvio. La galería es una belleza, está formada por dos calles interiores dispuestas en cruz, sobre las que se ubican los locales comerciales en edificios de cuatro pisos de altura, cubiertas por bóvedas vidriadas y hay una cúpula, también vidriada, en el cruce. Fue construida entre 1865 y 1877 y conecta las plazas de la Scala y el Duomo. En Buenos Aires hay un edificio similar aunque más pequeño, las Galerías Pacífico -antigua tienda Bon Marché-, que permite darse una idea de lo que se trata. De casualidad nos dimos cuenta de que había que pisar las bolas del toro, una figura delineada en el piso de la galería, hacerlo trae buena suerte.
Del otro lado de la galería salimos a la plaza del Duomo. La catedral de Milán es verdaderamente impresionante y bella. Su construcción empezó en 1386 pero no fue completada hasta 1900. En ella trabajaron arquitectos, artistas, artesanos, escultores y trabajadores especializados formando una verdadera fábrica que, de alguna manera, sigue funcionando hasta hoy. Lo que más impacta sin dudas es su fachada de mármol blanco totalmente tallada. Las pilastras que marcan las cinco naves terminan en elegantes pináculos que la estilizan y parecen elevarla hasta el cielo. El trabajo del mármol, las puertas de bronce y los vitrales es increíble, pleno de escenas, figuras y detalles. El interior es más convencional, por decirlo de alguna manera, lo que más me llamó la atención fue su gran altura, los magníficos vitrales y el bellísimo altar.
La visita termina necesariamente con el ascenso a los techos donde se puede apreciar bien de cerca las intrincadas decoraciones y de la famosa Madonnina. Además se tienen magníficas vistas de la ciudad.
 
 
 
Desde ahí nos fuimos a otra atracción imperdible de la ciudad, la iglesia Santa Maria delle Grazie que aloja La última cena, la famosísima obra de Leonardo Da Vinci. Tuvimos que sacar las entradas meses antes porque los cupos son muy limitados y la verdad que lo hicimos más por no desperdiciar la oportunidad que por estar convencidas de que valía la pena.
La iglesia está en una zona muy linda, que otra vez me recordó a París, y ahora que lo pienso ni siquiera entramos, fuimos directamente a la entrada del museo. Se accede en grupos de unas veinte personas y hay que pasar por tres recintos cuyas puertas se abren y cierran escalonadamente para controlar el aire. Finalmente se ingresa a una sala mediana que tiene dos obras de arte en los extremos, de un lado la de Leonardo y del otro una escena de la crucifixión obra de Montorfano, al que francamente pocos le prestan atención. Esta obra fue un encargo del duque Ludovico Sforza para el convento de los dominicos vecino a la iglesia y además de la escena bíblica, Leonardo pintó decoraciones de guirnaldas vegetales y medallones en las obras paredes de la sala. Da Vinci utilizó directamente oleos sobre el yeso de la pared lo que pronto provocó el deterioro de la obra que rápidamente fue reconocida como una obra maestra. Hoy, luego de siglos de deterioros y varios malos intentos de restauración, la pintura está un poco desdibujada pero eso no impide que siga siendo impresionante, fascinante e hipnótica.
Es difícil describir lo que se siente al contemplarla, en la escena se percibe perfectamente la paz que emana la figura de Jesús en contraste con la agitación de los apóstoles, cada uno con una expresión diferente. Leonardo situó la cena en una sala austera y de líneas rectas, al igual que la mesa vestida con un sencillo mantel blanco, que contrasta con los ropajes lánguidos de los personajes. La perspectiva tiene como foco a Jesús remarcando su papel preponderante en la escena.
El hechizo se rompe sólo cuando anuncian que debemos abandonar la sala para dar paso al grupo siguiente, pero la maravilla que acabamos de ver permanece en nuestra retina y en nuestra mente por mucho tiempo más.
Pasamos de lo divino a lo profano y nos fuimos de vuelta al hotel para cambiarnos ya que esa noche iríamos con Silvia a un after office a la italiana, que están de súper moda.
La idea es reunirse después del trabajo, tipo ocho de la noche, en algún bar a tomar unos tragos. Igual que en Buenos Aires sólo que allá normalmente se paga el trago (entre 8 y 10 euros) y hay buffet libre y muy abundante. Nos encontramos con Silvia y Gabriela, otra argentina que vive allá, frente al Castillo Sforza y desde ahí fuimos al lugar que había reservado, Il Gattopardo, una antigua capilla transformada en bar. Genial! Por hacerme la milanesa pedí Negroni (vermut rojo, campari y gin) porque es el trago de la ciudad pero la verdad que no me gustó mucho. La comida estaba buenísima y el lugar tenía mucha onda. Había una DJ súper canchera, Lynette que parece que es famosa, y hasta una banda en vivo que tocaba covers y temas italianos que, obviamente no conocíamos, salvo la canción del mundial que es infaltable. La pasamos muy bien y pudimos conocer un poco de la movida en Milán.
De vuelta al hotel viajamos en el metro con los hinchas del Milan que volvían del partido y serán muy elegantes pero tienen un olor! Me olvidé de comentar esto en la entrada sobre Roma, es impresionante el olor a transpiración de los hombres. No parecen sucios pero tienen un problema con el desodorante. Nuestra amiga Susana cuando le contamos esto nos comentó que hace muchos años ella había viajado a Europa y se sorprendió con un aviso que publicitaba "el desodorante para el baño semanal", espero que ahora se bañen todos los días pero parece que el uso de desodorante es sólo para los domingos.
Al día siguiente Silvia nos llevó a Como y Bellaggio, dos lugares encantadores a orillas del Lago di Como. Teníamos la esperanza de encontrarnos con George Clooney, que tiene una casa ahí, pero parece que no estaba. En lugar de hablar de estos pueblos, les dejo fotos.

Volvimos a Milán a la tardecita y Silvia nos llevó a la heladería de moda, Gelateria Maghetta, espectacular el helado de chocolate!
Después paseamos un poco más por el centro y visitar la Via Montenapoleone, la más exclusiva de la ciudad, donde están todas las grandes marcas. Después de tanto lujo inalcanzable regresamos al hotel, comimos pizza en la habitación y nos preparamos para salir al día siguiente a Atenas después de haber disfrutado de la ciudad aunque fuera por muy poco tiempo y con ganas de volver.


+ info
Página oficial de turismo
www.turismo.milano.it
La última cena en alta definición
http://www.haltadefinizione.com/magnifier.jsp?idopera=1
Tren Roma - Milán
96 euros Trenitalia
Transporte público
En Milan hay subterráneo (metropolitana), bus y tranvía (tram). Con estos transportes se puede llegar a cualquier parte de la ciudad. El pasaje sencillo cuesta 1,50 euros y dura 75' y el pase de 24 hs cuesta 4,5 euros. De todos modos se puede acceder a las principales atracciones a pie.
http://www.atm-mi.it/it/Pagine/default.aspx
Para ir al aeropuerto se puede tomar el tren pero hay que hacer combinación con el metro. Lo mejor es un bus directo que sale de la estación central y cuesta 7,50 euros pero tienen una promoción de 3x2 así que pagamos 5 euros cada una. Son micros muy buenos, el viaje dura una hora.
Alojamiento
Nos alojamos en el hotel Due Giardini, un hotel chiquito bastante lindo, bien ubicado, barato y muy limpio. El nombre se debe a que tiene un jardín trasero que se vincula con los de los edificios linderos generando un espacio muy agradable (este es un jardín y ahora que lo pienso no sé cual era el otro).
http://www.hotelduegiardini.it/ita/home.htm
Precios
Terrazas del Duomo 10 euros
Ultima cena 8 euros
Panzerotti + croqueta y bebida 6 euros
Aperitivo 10 euros
Desayuno 2,50 euros (café y una factura)
Almuerzo 6 euros (platos compartidos)
Café entre 1,50 y 2 euros
Helado 2,50 euros (y era espectacular)
Pizza grande 13 euros
Compras
Lo que quieran. Acá están todas las marcas, desde las más exclusivas hasta las más accesibles como Gap, H&M, Zara, etc. Por suerte estuvimos poco tiempo y era el inicio del viaje así que no podíamos ni gastar mucho ni cargar demasiado las valijas, porque es la ciudad perfecta para comprar.
Museos y monumentos
Por nuestra corta estadía no pudimos visitar otros sitios importantes como el Castillo Sforzesco, el Parco Sempione, el Museo del Novecento o la Pinacoteca di Brera.
http://www.milanocastello.it/ita/home.html
http://www.museodelnovecento.org/
http://www.brera.beniculturali.it/
Además en Milán hay un complejo termal que parece que está bárbaro. Raro, no?
http://www.termemilano.com/

+ fotos
http://www.panoramio.com/user/435770/tags/milan

lunes, 7 de noviembre de 2011

Roma

Este año, con Marisú, Lorena, Susana y Silvia, emprendimos un viaje inolvidable por Italia, Grecia y Turquía, que Marisú bautizó muy acertadamente como "Grandes civilizaciones" y la primera parada fue Roma, la ciudad eterna.
Estuve por primera vez en Roma en el 98 y aunque me gustó, no la disfruté tanto como hubiera querido. Esta es una ciudad apabullante, más aún si se llega en vísperas del 1 de mayo fecha para la cual toda Italia se traslada a Roma para participar de las manifestaciones. Por eso me había quedado con muchas ganas de volver. Lamentablemente la planificación de este viaje hizo que sólo pudiéramos dedicarle dos días (un día y medio en mi caso), pero valió la pena. Sin la presión de tener que visitar los grandes monumentos que ya conocíamos (Capilla Sixtina, Coliseo, multitud de iglesias, etc.), nos decidimos a disfrutarla de otro modo.
Llegué al mediodía con British Airways después de un muy buen vuelo, aunque largo, y me fui directo al hostel que estaba cerca de la Termini en el Leonardo Express. Este tren sale cada 30 minutos desde Fuimiccino y en media hora llega al centro de Roma.
Marisú y Lorena habían llegado unas horas antes que yo así que quedamos en encontrarnos a las 3 de la tarde en el obelisco de la Plaza San Pedro, visita obligada para subir a la cúpula que no habíamos visitado antes. Después de dejar mis cosas en el hostel Alessandro Downtown, ubicado a sólo dos cuadras de la Termini, y ponerme ropa más liviana porque hacía mucho calor, tomé el Bus 40 que me dejó directamente en el Vaticano. Ya desde el tren había visto que la ciudad no está todo lo cuidada que yo hubiera esperado y lo comprobé en el viaje en bus viendo los hermosos edificios y las calles algo descuidados.

Por suerte encontré a las chicas sin problemas y enseguida nos dirigimos hacia el acceso a la cúpula. El primer tramo se hace en ascensor pero después vienen cientos de escalones, no recomendables para personas con vértigo porque literalmente se sube por el interior de la cúpula, siguiendo su misma curvatura. A mitad de camino se accede al interior de la base de la cúpula, que aunque fue proyectada por Miguel Ángel éste no pudo verla terminada.

Luego, la vista desde la cima es espectacular. Se aprecia perfectamente el diseño de la Plaza San Pedro, realizada por Bernini, delante el Castel Sant' Angelo a orillas del Tiber y, más allá, Villa Borghese. Se ven también los jardines del Vaticano y se alcanza a divisar la silueta del Monumento a Vittorio Emanuele II pero sobre todo la ciudad, pareja y compacta, con sus edificios pintados en tonos de ocre y sus techos de tejas.

Después de bajar (otra tarea complicada en algunos tramos), visitamos la basílica y debo decir que no me impresionó tanto como la primera vez cuando me había parecido gigantesca, aunque el baldaquino sigue siendo impresionante. Tal vez haya sido porque aquella vez estaba Juan Pablo II dando misa lo que le agregó mucho significado a la visita. Lo mejor, sin dudas para mí, es La Piedad, esa maravilla de Miguel Angel que, a pesar de estar a la distancia y protegida por un cristal, logra emocionar.

En la plaza cuesta más percibir la perfección de su diseño, tan claramente visible desde arriba, pero se aprecia su imponente tamaño y las galerías con columnas son muy hermosas.

El efecto se completa, de alguna manera, con la Via della Conciliazione que tomamos para salir del Vaticano y volver a la ciudad cruzando el Tiber por el puente Vittorio Emanuele II.

Nos dirigimos entonces hacia Piazza Navona, uno de los lugares más lindos de Roma. Tiene una forma particular debido a que fue construida donde se encontraba un antiguo estadio. Hay dos fuentes en los extremos y una en el centro, la Fuente de los Cuatro Ríos (Nilo, Ganges, Danubio y Rio de la Plata), todas obras de Bernini. Frente a la plaza está la iglesia Santa Inés de Borromini.

Alrededor de la plaza hay cafés y restaurantes pero no nos detuvimos allí porque teníamos el dato de un lugar donde se servía un café exquisito así que fuimos en busca de Sant' Eustachio, una cafetería tradicional que verdaderamente tenía un café maravilloso. En mi opinión el café italiano es el más rico del mundo por su aroma y sabor y sobre todo porque las máquinas de café expreso logran una textura cremosa increíble. Yo tomé el Gran Café, una de las especialidades de la casa, café negro puro tan suave como una mousse.

Después de esta necesaria parada técnica seguimos hasta el Panteón que para mi es uno de los edificios más bellos del mundo (obvio que no conozco tantos, no?). Fue construido por el emperador Adriano entre el 118 y el 125 DC y la verdad es que cuesta entender que ya tiene casi 2000 años. Más allá del importante pórtico de acceso, la maravilla de este edificio es su interior formado por un cilindro cubierto por una cúpula casetonada de 43 metros de diámetro, con un óculo central abierto, y el edificio alcanza 43 metros de altura.

En este edificio, convertido en la iglesia Santa María de los Mártires alrededor del 600, aloja los restos de Vittorio Emanuele II y del pintor Rafael, entre otros. Mientras que el interior es bello y elegante, el exterior luce inacabado provocando un contraste más que interesante. Enfrente está la Plaza de la Rotonda, lugar de reunión de turistas y vendedores.

Desde ahí nos fuimos hasta el ineludible Monumento a Vittorio Emanuele, ineludible porque es tan enorme que se lo ve desde todos lados y aunque uno no quiera, termina yendo. Es un monumento del tamaño del Congreso de Buenos Aires (y tiene un aire también), de principios del siglo XX, construido en mármol blanco con una fabulosas cuadrigas de caballos y brilla como si estuviera recién lustrado. Es bien impresionante.

Muy cerca de este monumento está otro edificio, o más bien conjunto edilicio, que me encanta: el Campidoglio que, en realidad, es el nombre de la colina en que se levanta. El conjunto está compuesto por tres edificios alrededor de una plaza a la que se accede por una escalera rampante. Es obra de Miguel Angel en su faceta de arquitecto que, para distorsionar la perspectiva que percibimos naturalmente, ubicó los edificios en una planta trapezoidal y no recta. Los edificios alojan los Museos Capitalinos que sigo sin visitar. Desde aquí hay una espectacular vista al Foro que se ubica detrás.

Para terminar, una pasada rápida por el Coliseo, como para verificar que todavía está ahí, cena cerca del hostel y a descansar porque no habíamos dormido nada en el avión ni la noche anterior al vuelo y no habíamos parado en todo el día.

Al día siguiente nos levantamos temprano, desayunamos en el hostel y salimos directo al Campo di Fiori  (Bus 64) donde funciona un mercado sólo por la mañana. Nos desilusionó un poco porque es demasiado turístico, sobre todo los precios. Igual es simpático y la zona es muy linda. Dimos unas vueltas y compramos jamón crudo, mozzarela, tomates secos y focaccia y nos fuimos a Villa Borghese a hacer un mini pic-nic (Bus 116).

Villa Borghese es un gran parque que además aloja varios museos y es un remanso de paz dentro de una ciudad tan compacta y caótica como Roma. Como seguíamos medio cansadas no entramos a ningún museo y nos tomamos un trencito que recorre los puntos básicos del parque, los jardines y los lagos. Nos dejó cerca de Piazza del Popolo, francamente no sabia que estaban tan próximas, en un lugar desde el que se tiene una vista panorámica espectacular de la ciudad porque el parque está elevado. Aquí comimos nuestro riquísimo sandwich.

Bajamos a Piazza del Popolo, un enorme espacio abierto famoso por las dos iglesias gemelas (Santa María de Montesanto y de Santa María de los Milagros) ubicadas en el encuentro de las calles Babuino, Ripietta y del Corso que terminan (o nacen) aquí.

Después tomamos el Tram 2 hasta la estación Flaminia/Reni, hacia el norte de la ciudad, porque queríamos visitar el Auditorium Parco della Musica, un edificio de Renzo Piano que se asemeja a tres escarabajos (las arquitectas siempre igual!!) pero apenas si pudimos verlo porque había un festival de cine fantástico, o algo así, y estaba todo vallado. Me queda para la próxima.
Después nos fuimos al MAXXI, ubicado no muy lejos de ahí. Es un edificio de Zaha Hadid la arquitecta anglo-iraquí que siempre trabaja con volumetrías muy particulares. El nuevo edificio se adosa (bastante brutalmente) a uno antiguo y se desarrolla en una planta en L formada por tiras que se entrecruzan en los distintos niveles. El interior es muy dramático con entrepisos, pasarelas y escaleras suspendidas en blanco y negro con acentos de luz y algunos toques de rojo. Es el primer edificio de Zaha que conozco y me gustó mucho.

El museo exhibe principalmente arte contemporáneo y es ideal para obras de gran porte. Nosotras vimos una exposición colectiva de artistas indios con algunas piezas muy interesantes y además vimos a Drew Barrymore que estaba por ahí paseando con su novio. Parece re simpática!
Después del museo volvimos a Piazza del Popolo en el tram y caminamos hasta Piazza di Spagna que, como siempre, estaba repleta de turistas. Creo que nunca la veré libre pero que linda es! En realidad más que una plaza tradicional es una plaza seca con una fuente similar a una barca obra de Bernini y una escalinata por la que se llega a la iglesia Trinidad de los Montes.

A continuación, para seguir con los clichés turísticos, fuimos a la fabulosa Fontana di Trevi que también estaba a pleno. Hacía mucho calor así que nos tomamos un heladito exquisito (chocolate y frutilla) y después cumplimos con el ritual de tirar la monedita a la fuente y pedir tres deseos. La Fontana fue locación para la famosa escena de La dolce vita.

Paseamos un poco por Via Nazionale y después tomamos el metro hasta la estación Re di Roma para llegar a otro monumento romano: el bar y heladería Pompi donde se sirve, supuestamente, el mejor tiramisú de Roma. No sé si será el mejor pero ciertamente era muy rico y había cola para comprarlo. De hecho, todo lo que servían ahí parecía exquisito, los helados y las tortas. Es un lugar extraño porque adelante tiene una confitería común pero atrás hay un sector a media luz, con DJ donde se toma el aperitivo todos los días después de las 7 de la tarde, la nueva costumbre italiana. Si no saben cómo llegar pregunten, todo buen romano sabe donde queda.

Una cena con pizza, que sigue sin deslumbrarme, y a descansar porque al día siguiente partíamos muy temprano hacia Milán.

Conclusión
Roma es una ciudad deslumbrante por su historia, por lo que representa, por sus monumentos y es una ciudad muy hermosa, las calles tienen esa tonalidad ocre de las fachadas de los edificios con ventanas llenas de flores. Las trama laberíntica se abre con avenidas monumentales, plazas deslumbrantes y arte por todas partes. Pero hay tanto para ver que hace falta concentrarse para tomar real conciencia de que estamos viendo edificios y monumentos que tienen siglos de antigüedad y fueron obra de maestros como Miguel Angel o Bernini.
Al mismo tiempo es una ciudad muy vital y absolutamente caótica, el tránsito es una locura, la misma morfología de la ciudad hace que la circulación sea complicada para todos (autos y peatones), hay muchísimo ruido, las sirenas de la policía y las ambulancias aturden, está invadida por turistas (incluyéndome a mi). O sea que es un poco hostil y está bastante descuidada pero sigue siendo encantadora y vale la pena visitarla aunque sea una vez.

+ info
Página oficial de turismo 
http://www.turismoroma.it/
Transporte público
En Roma sólo hay dos líneas de metro, por razones obvias, pero tiene una excelente red de buses y tranvías. El pasaje simple cuesta 1 euro y dura 75 minutos, es decir que se puede volver a usar en ese lapso, hay un pase de 24 horas a 4 euros, uno de tres días por 11 euros y otro de siete días por 16 euros.
http://www.atac.roma.it/
Tren Fuimicino-Termini 14 euros
Alojamiento
Hay miles de opciones, entre ellas muchos hostels, para mi conviene quedarse cerca de la Termini (la estación central de trenes) porque el tren desde el aeropuerto llega ahí, porque desde ahí parten trenes a toda Italia y porque se pueden tomar varias líneas de bus y metro, además de poder ir caminando a muchos sitios de interés.
Nosotras fuimos a Alessandro Downtown que está a dos cuadras de la Termini y está muy bien. Es bastante grande, ocupa varios pisos de un edificio, las habitaciones son amplias, los baños -compartidos- también, tiene un desayuno aceptable, lavandería, wi-fi y máquinas con internet disponibles. La única queja sería que los baños necesitan más limpieza porque con una sola vez por día no alcanza para la cantidad de huéspedes que hay. Cuesta aproximadamente 30 euros por persona en habitación compartida.
http://www.hostelsalessandro.com/es/downtown
Comidas
Riquísima, obvio, especialmente el café y los helados para mí.
El café es todo un ritual al igual que en Buenos Aires pero distinto porque en lugar de sentarse a tomar un café y quedarse charlando por largo rato como hacemos nosotros, los italianos toman el café al paso y de parados, hasta son capaces de dejar el auto en doble fila y bajarse para tomar un cafecito, no les lleva más de cinco minutos. Para lo rico que es el café es muy barato, entre 1 y 2 euros en casi todos lados, sentados sale más caro.
Como no estuvimos mucho tiempo no pudimos experimentar demasiado con la comida pero ciertos productos son de primera con los quesos, el jamón, el pan. Se puede almorzar algo al paso por unos 4 euros y cenar por 10 o 12, hay muchos restaurantes que ofrecen menúes a ese precio con entrada, plato y postre (primo, secondo e dolce).
Museos y monumentos
Esta vez no entramos a muchos pero hay que calcular entre 7 y 15 euros, dependiendo del sitio. Las iglesias usualmente pueden visitarse en forma gratuita pero cobran el acceso a ciertas salas donde hay obras de arte o tesoros. Si hay cúpulas suban, las vistas de la ciudad desde arriba son increíbles.
Cúpula San Pedro 7 euros
Maxxi 11 euros

+ fotos
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jueves, 1 de septiembre de 2011

Mundo hostel

Los hostels se han convertido en los alojamientos preferidos de los viajeros jóvenes (y no tanto) pero todavía hay algunos que no se animan a la experiencia. Yo los elijo cuando viajo sola o cuando tengo un presupuesto ajustado.
La historia de estos albergues empezó en Alemania a principios del siglo XX cuando a un profesor que organizaba excursiones para sus alumnos se le ocurrió utilizar las escuelas, que estaban vacías durante las vacaciones, como alojamiento. La idea fue rápidamente aceptada y este tipo de lugares se extendió por toda Europa con el objetivo de ofrecer alojamiento económico. Al principio eran albergues para la juventud pero hoy en día aceptan pasajeros de todas las edades, aunque algunos mantienen las restricciones. Hasta hace algunos años la mayoría pertenecía a Hostelling International y era necesario asociarse pero ya no es así.
El principio es sencillo: servicios básicos, habitaciones y baños compartidos,  instalaciones sencillas como cocina y comedor para que cada uno prepare su comida, áreas comunes donde encontrarse con los demás viajeros, personal joven y bien dispuesto.
Hay distintas clases de hostels: los de HI en general mantienen un nivel medio con instalaciones bastante amplias y limpias, hay algunos que no merecen el título de hostel porque son más como pensiones o algo así, otros ocupan un piso de un edificio -sobre todo en Europa- pero tienen todos los servicios necesarios aunque básicos, y los más profesionales ocupan edificios enteros y tienen los servicios casi como un hotel pero sin ser caros. Además cada vez más hostels tienen habitaciones privadas y aceptan gente de todas las edades y también familias. En Europa y Estados Unidos están entre 25 y 35 euros o dólares y en Sudamérica se consiguen desde 15 dólares, más o menos.
Para mí, que no me importa nada compartir la habitación y el baño, son ideales porque tienen buen precio, uno está de alguna manera acompañado, y suelen estar muy bien ubicados porque, como dicen los yanquis, cuando uno viaja por pocos días a un lugar lo más importante es location, location, location!
La clave en mi opinión es en primer lugar estar dispuesto a compartir y, sobre todo, pensar que si uno viaja por diversión y sin intenciones de arruinarle las vacaciones a los demás, lo más seguro es que los demás también tienen el mismo espíritu y no habrá ningún problema.
Para elegir lo mejor es consultar páginas como Tripadvisor que tienen críticas de viajeros y fotos reales de los hostels. Según las fotos y los comentarios se puede saber cuál es la onda del lugar, por ejemplo, si la mayoría de las fotos son de chicos en una fiesta, seguro que ese hostel no va a ser tranquilo. Para contratar hay muchas páginas, las mejores para mí son Hostel Bookers, Booking y Gomio. Estas páginas generalmente tienen excelentes precios y permiten reservar con una pequeña suma de dinero, lo que nos asegura el alojamiento, pero conviene comparar con la página del hostel porque a veces pueden tener mejores precios o habitaciones.


El primero: The Aladdin, Nueva York
Fui en 2001 cuando aunque parezca mentira internet era arcaica por lo que era difícil encontrar información y había muy pocos hostels, aún en NYC. Está super bien ubicado en la calle 45 y la 8°, a pocas cuadras de Times Square. Por ser mi primer vez tuve suerte, me tocó compartir la habitación con un chico y una chica argentinos, pero me acuerdo que cuando entré al baño el primer día me encontré con un negro altísimo vestido con una túnica negra larga hasta el piso, dije "Hello" y listo porque tampoco iba a demostrar mi sorpresa. Estuve ahí 5 o 6 días y fue bárbaro porque iba caminando a todos lados y en la cuadra había teatros así que estaba siempre iluminada. Las críticas actuales de Tripadvisor son pésimas y supongo que no vale la pena ir ahí porque hoy hay mil opciones más, pero yo la pasé bien.


El más lindo: Albergue das Laranjeiras, Salvador de Bahía
Está en una casa típica en pleno Pelourinho, decorada con colores brillantes y mucha onda. Con mi amiga Julieta nos alojamos en una habitación privada muy linda pero también había compartidas aunque ahí las camas están un poquito encimadas. Lo que más recordamos, además de la encantadora ciudad, es el café da manha con jugos y fruta y la crepería que funciona en la planta baja. Exquisita! 
  Other


Olvidable: Ashlee House, Londres
No era ni lindo ni muy limpio, era muy ruidoso y una o dos veces me bañé con agua fría, el desayuno estaba bien pero estaba a 100 metros de Kings Cross Station, adonde llegan varias líneas de metro y bus, y St. Pancras Station, adonde llega el Eurostar. Desde ahí iba caminando a todos lados y no la pasé mal pero creo que no volvería aunque estuve viendo la página web ahora y parece que ahora se llama Clinck y está mucho mejor. Tendré que volver a comprobarlo. No era así cuando yo fui :(
  

Recomendable: Hostal Moneda, México
Está muy bien, a media cuadra del Zócalo en pleno centro histórico. Las habitaciones no tienen muchas camas y en general tienen baño privado, hay una cocina en planta baja y una terraza divina con vista a la Catedral donde servían el desayuno y a la noche funcionaba un bar. Si volviera a DF no me alojaría en el centro histórico porque a la noche se muere (o moría) pero sí recomendaría el hostel.
   

El típico: Media Luna Hostel, Cartagena
Construido en un antiguo edificio del barrio Getsemani, este es el típico hostel de mochileros europeos y norteamericanos. Salvo mis amigas y yo creo que nadie superaba los 30 años y todos muy cool. El hostel tenía un gran patio central con palmeras, una piletita, reposeras, bancos y mesas, las habitaciones eran todas iguales con seis camas cuchetas de mampostería algunas con baño privado, en el primer piso había un bar y el agua era natural (o sea que no era caliente). Está bueno, creo que volvería.
  

Los mejores: Centric Point, Barcelona
Genial. Ubicado en el Paseo de Gracia, frente a la casa Lleo Morera y a sólo media cuadra de la Casa Batló, un lujo. Ocupa todo un edificio precioso, de esos que hay en el Ensanche, y está muy bien preparado, tiene tarjetas magnéticas para las habitaciones, baños con duchas temporizadas, desayuno bufet sencillo pero muy abundante, un salón común con internet y televisión, instalaciones limpias y bastante cómodas. Volvería sin dudar.
Equity Point Centric Building

2go4, Bruselas
Muy bien ubicado, a sólo unas cuadras de la Grand Place. Hermoso edificio muy bien decorado y equipado. No tenía desayuno pero sí una máquina de café gratuita hasta las 11 de la mañana y también una cocina.
  

Geo Hostel, Medellín
Recién construido, ubicado en la zona rosa, habitaciones con varias camas pero amplias y con baño privado y gigante, desayuno incluido, cocina disponible preciosa y bien equipada y un lindísimo sum en el último piso con terraza y jacuzzi!
  

Free Style, Ushuaia
Más que un hostel parecía un hotel. Localizado en el centro, en un muy lindo edificio nuevo, tenía cocina y comedor en la planta baja, habitaciones para cuatro muy cómodas y con baño privado y un salón en el último piso con juegos, sillones y TV y vista al Beagle y a las montañas. Espectacular.
  

Nueva York II: comer, salir, visitar

Como una sola entrada no alcanza para Nueva York (y eso que comprimí todo muchísimo en la anterior) dedico esta a las comidas, las salidas,...