jueves, 15 de diciembre de 2011

Milan

Se dice habitualmente que Milán es la ciudad de la moda, el diseño y la elegancia. Esta afirmación suena dudosa, como toda generalización, perola verdad es que basta con media hora en esa ciudad para darse cuenta de que es absolutamente cierto!
Milán no se parece a las otras ciudades italianas que conozco (Roma, Venecia, Florencia y Siena). Es mucho más "moderna", la mayor parte de los edificios parecen ser de fines del siglo XIX y principios del XX, es definitivamente más ordenada, aún el centro histórico que mantiene el trazado antiguo irregular, las calles son más anchas y todo parece más nuevo. No tiene tantos edificios espectaculares como Roma, ni sus monumentos, ni sus piazzas, pero tiene una escala muy agradable (me hizo acordar a París), buena arquitectura (hay bastante art nouveau) y se ve "embellecida" por sus habitantes, los milaneses, probablemente la gente con más estilo de Europa, por no decir del mundo.
Llegamos desde Roma luego de un viaje en tren de menos de tres horas. Bajamos en la Estación Central que es una verdadera belleza, al mejor estilo de nuestra estación de Retiro, y desde ahí nos fuimos caminando hasta el hotel que teníamos reservado: Due Giardini.
Dejamos las valijas, nos refrescamos un poco pero no nos cambiamos (cosa de la que nos arrepentiríamos rápidamente) y salimos a pie hacia el Duomo. En el camino atravesamos el parque Giardini Pubblici y ahí nos sorprendió ver a las madres con sus hijos, vistiendo ropa  impecable, tacos altos,carteras divinas y peinados de peluquería.
Después tomamos la Via Alessandro Manzoni donde empezamos a ver tiendas de las grandes marcas de moda, autos espectaculares, motos último modelo (me olvidé de hablar de los vehículos en el capítulo de Roma y merecen una mención aparte), más tacos altos, más carteras soñadas, más vestidos divinos, más peinados perfectos y muchos hombres con trajes de corte impecable (esos angostos en la cintura con solapas finas y pantalones rectos que les quedan tan bien). Ahí fue cuando nos arrepentimos de la ropa que llevábamos, no porque estuviéramos tan mal sino porque al lado de esa gente cualquiera es una piltrafa. Nos consolamos excusándonos en que éramos turistas y los turistas están libres de todo pecado estilístico,  además no teníamos nada en nuestras valijas que estuviera a la altura de Armani y sus amigos.
Seguimos entonces imperturbables hasta el Teatro Alla Scala que francamente no tiene nada que hacer al lado del Colón (qué frase fanfarrona, no?), al menos por fuera.
No tuvimos tiempo de entrar porque estábamos buscando un lugar muy importante, Luini. Nos lo había recomendado Silvia, nuestra amiga que vivía en Milán, porque ahí se hacen los mejores panzerottis de toda Italia. Y bueno, ya era más del mediodía y no habíamos comido nada en toda la mañana! Hay que hacer cola porque va la gente que trabaja o hace compras por la zona, pero vale la pena, es exquisito. Comimos panzerottis de queso y salame (una especie de empanada o pastel relleno, frito o al horno) y también unas croquetas deliciosas de papa y de arroz.
Mientras comíamos en una placita vimos a un personaje que era un descrédito para la ciudad. Lamento no haberle sacado una foto pero seguro se lo pueden imaginar: cincuentón pasado, short deportivo, chancletas tipo esas Adidas de goma, medias tres cuartos (había necesidad?), remera descolorida, bufanda futbolera al cuello, chapas (las pocas que le quedaban) al viento. Como uno de esos hinchas de Boca que andan paseando su desalineo por el mundo, vieron? Era un horror! Por suerte resultó que no era milanés. Ese día el Milan jugaba un partido con no sé qué equipo de Europa del este y era hincha visitante.
Para escapar de semejante imagen nos metimos en la Galería Vittorio Emanuele y nos deleitamos con las vidrieras de Gucci, Louis Vuitton y Prada. Un placer. Inalcanzable, obvio. La galería es una belleza, está formada por dos calles interiores dispuestas en cruz, sobre las que se ubican los locales comerciales en edificios de cuatro pisos de altura, cubiertas por bóvedas vidriadas y hay una cúpula, también vidriada, en el cruce. Fue construida entre 1865 y 1877 y conecta las plazas de la Scala y el Duomo. En Buenos Aires hay un edificio similar aunque más pequeño, las Galerías Pacífico -antigua tienda Bon Marché-, que permite darse una idea de lo que se trata. De casualidad nos dimos cuenta de que había que pisar las bolas del toro, una figura delineada en el piso de la galería, hacerlo trae buena suerte.
Del otro lado de la galería salimos a la plaza del Duomo. La catedral de Milán es verdaderamente impresionante y bella. Su construcción empezó en 1386 pero no fue completada hasta 1900. En ella trabajaron arquitectos, artistas, artesanos, escultores y trabajadores especializados formando una verdadera fábrica que, de alguna manera, sigue funcionando hasta hoy. Lo que más impacta sin dudas es su fachada de mármol blanco totalmente tallada. Las pilastras que marcan las cinco naves terminan en elegantes pináculos que la estilizan y parecen elevarla hasta el cielo. El trabajo del mármol, las puertas de bronce y los vitrales es increíble, pleno de escenas, figuras y detalles. El interior es más convencional, por decirlo de alguna manera, lo que más me llamó la atención fue su gran altura, los magníficos vitrales y el bellísimo altar.
La visita termina necesariamente con el ascenso a los techos donde se puede apreciar bien de cerca las intrincadas decoraciones y de la famosa Madonnina. Además se tienen magníficas vistas de la ciudad.
 
 
 
Desde ahí nos fuimos a otra atracción imperdible de la ciudad, la iglesia Santa Maria delle Grazie que aloja La última cena, la famosísima obra de Leonardo Da Vinci. Tuvimos que sacar las entradas meses antes porque los cupos son muy limitados y la verdad que lo hicimos más por no desperdiciar la oportunidad que por estar convencidas de que valía la pena.
La iglesia está en una zona muy linda, que otra vez me recordó a París, y ahora que lo pienso ni siquiera entramos, fuimos directamente a la entrada del museo. Se accede en grupos de unas veinte personas y hay que pasar por tres recintos cuyas puertas se abren y cierran escalonadamente para controlar el aire. Finalmente se ingresa a una sala mediana que tiene dos obras de arte en los extremos, de un lado la de Leonardo y del otro una escena de la crucifixión obra de Montorfano, al que francamente pocos le prestan atención. Esta obra fue un encargo del duque Ludovico Sforza para el convento de los dominicos vecino a la iglesia y además de la escena bíblica, Leonardo pintó decoraciones de guirnaldas vegetales y medallones en las obras paredes de la sala. Da Vinci utilizó directamente oleos sobre el yeso de la pared lo que pronto provocó el deterioro de la obra que rápidamente fue reconocida como una obra maestra. Hoy, luego de siglos de deterioros y varios malos intentos de restauración, la pintura está un poco desdibujada pero eso no impide que siga siendo impresionante, fascinante e hipnótica.
Es difícil describir lo que se siente al contemplarla, en la escena se percibe perfectamente la paz que emana la figura de Jesús en contraste con la agitación de los apóstoles, cada uno con una expresión diferente. Leonardo situó la cena en una sala austera y de líneas rectas, al igual que la mesa vestida con un sencillo mantel blanco, que contrasta con los ropajes lánguidos de los personajes. La perspectiva tiene como foco a Jesús remarcando su papel preponderante en la escena.
El hechizo se rompe sólo cuando anuncian que debemos abandonar la sala para dar paso al grupo siguiente, pero la maravilla que acabamos de ver permanece en nuestra retina y en nuestra mente por mucho tiempo más.
Pasamos de lo divino a lo profano y nos fuimos de vuelta al hotel para cambiarnos ya que esa noche iríamos con Silvia a un after office a la italiana, que están de súper moda.
La idea es reunirse después del trabajo, tipo ocho de la noche, en algún bar a tomar unos tragos. Igual que en Buenos Aires sólo que allá normalmente se paga el trago (entre 8 y 10 euros) y hay buffet libre y muy abundante. Nos encontramos con Silvia y Gabriela, otra argentina que vive allá, frente al Castillo Sforza y desde ahí fuimos al lugar que había reservado, Il Gattopardo, una antigua capilla transformada en bar. Genial! Por hacerme la milanesa pedí Negroni (vermut rojo, campari y gin) porque es el trago de la ciudad pero la verdad que no me gustó mucho. La comida estaba buenísima y el lugar tenía mucha onda. Había una DJ súper canchera, Lynette que parece que es famosa, y hasta una banda en vivo que tocaba covers y temas italianos que, obviamente no conocíamos, salvo la canción del mundial que es infaltable. La pasamos muy bien y pudimos conocer un poco de la movida en Milán.
De vuelta al hotel viajamos en el metro con los hinchas del Milan que volvían del partido y serán muy elegantes pero tienen un olor! Me olvidé de comentar esto en la entrada sobre Roma, es impresionante el olor a transpiración de los hombres. No parecen sucios pero tienen un problema con el desodorante. Nuestra amiga Susana cuando le contamos esto nos comentó que hace muchos años ella había viajado a Europa y se sorprendió con un aviso que publicitaba "el desodorante para el baño semanal", espero que ahora se bañen todos los días pero parece que el uso de desodorante es sólo para los domingos.
Al día siguiente Silvia nos llevó a Como y Bellaggio, dos lugares encantadores a orillas del Lago di Como. Teníamos la esperanza de encontrarnos con George Clooney, que tiene una casa ahí, pero parece que no estaba. En lugar de hablar de estos pueblos, les dejo fotos.

Volvimos a Milán a la tardecita y Silvia nos llevó a la heladería de moda, Gelateria Maghetta, espectacular el helado de chocolate!
Después paseamos un poco más por el centro y visitar la Via Montenapoleone, la más exclusiva de la ciudad, donde están todas las grandes marcas. Después de tanto lujo inalcanzable regresamos al hotel, comimos pizza en la habitación y nos preparamos para salir al día siguiente a Atenas después de haber disfrutado de la ciudad aunque fuera por muy poco tiempo y con ganas de volver.


+ info
Página oficial de turismo
www.turismo.milano.it
La última cena en alta definición
http://www.haltadefinizione.com/magnifier.jsp?idopera=1
Tren Roma - Milán
96 euros Trenitalia
Transporte público
En Milan hay subterráneo (metropolitana), bus y tranvía (tram). Con estos transportes se puede llegar a cualquier parte de la ciudad. El pasaje sencillo cuesta 1,50 euros y dura 75' y el pase de 24 hs cuesta 4,5 euros. De todos modos se puede acceder a las principales atracciones a pie.
http://www.atm-mi.it/it/Pagine/default.aspx
Para ir al aeropuerto se puede tomar el tren pero hay que hacer combinación con el metro. Lo mejor es un bus directo que sale de la estación central y cuesta 7,50 euros pero tienen una promoción de 3x2 así que pagamos 5 euros cada una. Son micros muy buenos, el viaje dura una hora.
Alojamiento
Nos alojamos en el hotel Due Giardini, un hotel chiquito bastante lindo, bien ubicado, barato y muy limpio. El nombre se debe a que tiene un jardín trasero que se vincula con los de los edificios linderos generando un espacio muy agradable (este es un jardín y ahora que lo pienso no sé cual era el otro).
http://www.hotelduegiardini.it/ita/home.htm
Precios
Terrazas del Duomo 10 euros
Ultima cena 8 euros
Panzerotti + croqueta y bebida 6 euros
Aperitivo 10 euros
Desayuno 2,50 euros (café y una factura)
Almuerzo 6 euros (platos compartidos)
Café entre 1,50 y 2 euros
Helado 2,50 euros (y era espectacular)
Pizza grande 13 euros
Compras
Lo que quieran. Acá están todas las marcas, desde las más exclusivas hasta las más accesibles como Gap, H&M, Zara, etc. Por suerte estuvimos poco tiempo y era el inicio del viaje así que no podíamos ni gastar mucho ni cargar demasiado las valijas, porque es la ciudad perfecta para comprar.
Museos y monumentos
Por nuestra corta estadía no pudimos visitar otros sitios importantes como el Castillo Sforzesco, el Parco Sempione, el Museo del Novecento o la Pinacoteca di Brera.
http://www.milanocastello.it/ita/home.html
http://www.museodelnovecento.org/
http://www.brera.beniculturali.it/
Además en Milán hay un complejo termal que parece que está bárbaro. Raro, no?
http://www.termemilano.com/

+ fotos
http://www.panoramio.com/user/435770/tags/milan

2 comentarios:

  1. Por tecera vez intento (tecnologia y yo, no nos llevamos) publicar un comentario para agradecerte el laburo de bitacora que te tomaste. Pienso seguirte en todo, Negroni incluido. Agregare un viaje e Venecia.
    Si tenes alguna sugerencia, te agradezco me mandes mail a federico.baez@gmail.com
    Gracias de nuevo y perdon por la compu sin acentos.
    Un beso!

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  2. Para mí Milán es una de las ciudades que me más me ha gustado, ya que está llena de encanto, cultura e historia, a mí vuelta me he currado una mini-guía de viajes....

    Os dejo el enlace, ya que supongo que le pueda venir bien a algún lector.

    Guía turística de Milán

    Saludos

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