sábado, 26 de diciembre de 2015

Ho Chi Minh

Después de la calma belleza de Angkor Wat caímos, sin escalas, en el increíble caos de Ho Chi Minh, nuestra primera parada en Vietnam.
La mítica Saigón, ciudad protagonista de la antigua Indochina, es una ciudad vibrante y desordenada que sorprende por su vertiginoso tráfico de gente a pie, en bicicleta y sobre todo en esas motos pequeñas que usan para transportar desde cajas de gaseosa hasta una familia entera.

El caos en la calle, la mezcla entre edificaciones de distintas épocas, las marañas de cables, la propaganda y los símbolos comunistas identifican a esta ciudad.
Como el resto de las ciudades del sudeste asiático que conocimos no es bella pero me gustó mucho más de lo que esperaba. Sólo pararse en la acera a mirar el imposible flujo del tránsito es todo un entretenimiento, igual que ver a los vendedores ambulantes con sus insólitas cargas o simplemente levantar la vista y tratar de adivinar cómo la ciudad no vuela por los aires con la maraña de cables que recorre las calles. Y fue eso justamente, ese movimiento alocado de personas y vehículos, y la manera en que la gente desarrolla su vida en las calles lo que más me atrajo de esta ciudad.
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Estábamos alojadas en el Distrito 1, uno de los barrios más activos, a sólo unas cuadras del mercado Ben Thanh, la Opera de Saigón o la torre Bitexco y bastante cerca del Palacio de la Reunificación, la Catedral Notre Damme y la Oficina Central de Correos, por ej.
Oficina Central de Correos y Catedral Notre Damme
Palacio de la Reunificación, zona europea y la Opera de Saigón.
La torre Bitexco tiene un mirador que vale la pena visitar porque ver las ciudades desde arriba siempre ayuda a entenderlas mejor, al menos a mí, y creo que el mejor momento para subir es el atardecer porque se puede ver el tráfico como un organismo luminoso.
Al día siguiente salimos temprano a una excursión de día completo por el Mekong, el río que recorre varios países del sudeste asiático y en cuyo delta se emplaza Ho Chi Minh, aunque tengo confesar que no fue cómo esperábamos. Hay varios recorridos posibles y casi todos incluyen un mercado acuático pero el que nosotros visitamos no tenía demasiada actividad ese día pero igual nos sirvió para ver un poco como vive la gente de río. Así que cuando vayan no dejen de hacer alguna excursión por el Mekong.

Así terminó nuestra fugaz visita a esta ciudad a la que realmente me gustaría volver con un poquito más de tiempo y bastante más información.


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Alojamiento
Bizu Hotel. Bien ubicado, sencillo pero equipado con lo escencial, muy económico, el desayuno no está incluido en el precio pero es muy barato. Si volviera me alojaría en la zona europea, cerca de la Opera, era un poco menos caótica.

Transporte
Los taxis son económicos así que en casi todas las ciudades que visitamos optamos por este tipo de transporte para salir y llegar a los aeropuertos. Conviene arreglar los viajes con los hoteles para no tener que dar vueltas buscando uno.
Dentro de la ciudad conviene caminar o tomar un tuc-tuc. Si se alojan en el Distrito 1 las atracciones típicas están cerca y con el tránsito tan caótico un viaje en taxi se encarece sin necesidad.

Gastronomía
La comida es parecida a la tailandesa y la camboyana aunque me pareció más natural que en Tailandia, la mayoría son salteados pero casi no tienen aceite y además de verduras los platos tienen fruta. Hay unos springrolls increíbles y el café es de otro mundo, se lo puede tomar frío o caliente con leche condensada.

Compras
Como estuvimos tan poco tiempo apenas si pasamos por el mercado Ben Thanh que además de productos frescos y alimentos tiene muchas artesanías que se ven en el resto del país y también en Tailandia o Camboya pero que ahí pueden comprarse en cantidad a muy buen precio.





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