domingo, 23 de julio de 2017

Petra

Petra era para mí uno de esos lugares míticos y misteriosos que siempre quise conocer después de haber visto imágenes de esos increíbles templos tallados en la piedra y (sí) de haber visto la "ciudad perdida" en Indiana Jones y la última cruzada (mi favorita absoluta de toda la serie).
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Harrison Ford y Sean Connery juntos con River Phoenix. Definitivamente es la mejor película. 
Lo que francamente no sabía hasta que llegamos allí es que Petra no es sólo un templo sino que es un enorme complejo de edificios excavados en la roca de 264000 m2. Hay varios templos, tumbas, un anfiteatro y edificios cívicos. Fue construida hace más de 2000 años por los nabateos, tribu de origen árabe, y era una ciudad de paso que unía las rutas de la seda, de las especias y otras rutas comerciales que conectaban China, India y el sur de Arabia con Egipto, Siria, Grecia y Roma.
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Obviamente tiene muchísima historia y conviene leer lo que se pueda antes de viajar pero hay muchísimas fuentes de información más apropiadas que mi blog, yo prefiero centrarme en lo que sentimos durante nuestro recorrido y espero que me ayuden las imágenes porque es muy difícil con palabras.

En el acceso hay espacio abierto donde ya empiezan a verse las construcciones talladas en la roca y luego se ingresa a un estrecho cañón natural llamado el Siq que ya en sí mismo es lindísmo. Son unos 20 minutos de caminata y el sendero se comparte con unos carritos muy simpáticos para quienes no quieran o puedan ir a pie.


Hacia el final empieza a vislumbrarse el primer templo, el más famoso, muy adecuadamente llamado el Tesoro y les juro que ir descubriéndolo a cada paso es emocionante.
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El templo es hermosísimo y perfecto, tanto que cuesta creer que haya sido tallado a mano hace miles de años con las herramientas de esa época, tanto más rudimentarias que las actuales. También es increíble que haya llegado a nuestros días casi intacto y habrá que agradecer que la ciudad fue redescubierta hace apenas 200 años.
Les recomiendo que se tomen su tiempo para admirarlo y ver cada detalle de su magnífica fachada, no se puede ingresar, ignorando los camellos y los imitadores de Indiana Jones y Jack Sparrow (¿?) que pululan por ahí porque es verdaderamente algo único en el mundo.

El preciosismo del tallado es francamente asombroso y la piedra, de tonalidad rosada, cambia de color con la luz hasta volverse dorada. 
Esta maravilla es sólo el comienzo y a lo largo del recorrido pueden apreciarse más templos, tumbas y cuevas, todas talladas en la piedra. Los colores de la roca y la erosión causada por el viento, la arena y el tiempo generaron formas fascinantes. 



El Teatro, la Avenida de Columnas y el Gran Templo nos recuerdan la arquitectura griega y romana pero también fueron construidos por los nabateos.
A partir de allí comienza el ascenso de más o menos una hora hasta "El Monasterio", que cuesta un poquito pero vale muchísimo la pena porque este templo es fabuloso y la vista desde lo alto también.
El Monasterio
Este es el fin del recorrido y se regresa por el mismo camino, pero si hacen como nosotras que fuimos por la mañana y nos quedamos hasta la tarde, verán que la luz diferente cambia la tonalidad de la piedra y podrán descubrir cosas nuevas.

Releyendo la entrada me doy cuenta de que ni mis palabras ni mis imágenes llegan a describir la riqueza de Petra, pero créanme cuando les digo que es uno de esos lugares absolutamente únicos que realmente vale la pena conocer porque es mucho más lindo, interesante y fascinante de lo que alguna vez imaginaron.


+ info

Transporte
Llegamos por tierra en un auto alquilado en el aeropuerto de Amman, previa parada en el Mar Muerto. El camino es bueno pero cuesta un poquito encontrar el desvío hacia Wadi Musa, no hay mucha señalización y la ruta no tiene servicios en una buena parte del trayecto, así que recomiendo salir de día y con bastante tiempo. A nosotras nos llevó unas 4 horas llegar desde el mar y llegamos de noche al pueblo.
Hay tours por supuesto y también un autobus, Jett, pero no tiene demasiados horarios por lo que si optan por esta opción deben organizar bien el viaje.

Alojamiento
En Wadi Musa, que está literalmente al lado de Petra, hay muchos hoteles para elegir y de todos los presupuestos. Nosotras fuimos a La Maison Hotel que está a 5 minutos a pie de la entrada. Es muy bueno, precios accesibles, buen desayuno y buen restaurante. Muy recomendable.

Gastronomía
La comida de esta parte del mundo es deliciosa y se puede comer bien y a buen precio en casi todas partes.

Visitar Petra
Para ingresar a Jordania hay que pagar una visa de 50 dólares que los argentinos podemos sacar en el mismo aeropuerto.
El país promociona las estancias más largas, mucha gente entra a Jordania por el día sólo para ir a Petra, por lo que el valor de la entrada varía según los días que uno permanezca allí: un día 90 JD, dos días 50 JD. Hay que mostrar el pasaporte al momento de pagar.
Dentro del complejo hay negocios de souvenirs, comestibles y bebidas, hay baños y algunos restaurantes, el más costoso pertenece al hotel que está dentro del sitio. Conviene llevar agua, llevar una gorra o sombrero , nosotras fuimos en mayo y hacía mucho calor y casi no hay lugares con sombra, y también pueden llevar la comida para no comprarla allí. Como buenas argentinas, nos armamos un sandwichito en el desayuno del hotel.
Nosotras fuimos a eso de las 10 de la mañana, después de desayunar, y volvimos como a las 17hs. De esa manera pudimos recorrer todo a nuestro ritmo, descansando cuando lo necesitamos.


La Yapa: Amman
Al día siguiente de visitar Petra dejamos el hotel después de desayunar y partimos hacia Amman, teníamos el vuelo al Cairo por la tarde. La ruta es el Camino de los Reyes y cruza tierras que alguna vez caminó Moisés (!), hay varios sitios históricos para visitar si cuentan con tiempo. Nosotros no lo teníamos así que preferimos dar una vueltita por Amman para, al menos, conocer la ciudad.
El centro histórico, construido sobre una colina, es laberíntico y caótico pero agradable y se parece ser un país próspero por los edificios, los autos, las autopistas y hay mucho más verde de lo que esperábamos.


Próxima parada: Cairo!




sábado, 15 de julio de 2017

Mar muerto

La segunda parada de nuestro viaje por Oriente Medio fue Jordania, un país con una riquísima historia y dos atracciones impresionantes: el Mar muerto, que en realidad es un lago y lo comparte con Israel y Palestina (les suena este trío?), y Petra, la increíble ciudad tallada en la piedra. 
Llegamos desde Dubai en un vuelo de Royal Jordanian y en el aeropuerto de Aman alquilamos un auto que usaríamos durante nuestros dos días de estadía en el país. Nos atrevimos a hacerlo porque habíamos leído muchos comentarios de viajeros que decían que las rutas eran seguras y en nuestra experiencia lo fueron y el auto es una buena y económica manera de moverse sin depender de un tour armado o contratar una agencia. 
La ruta estaba bien efectivamente aunque nos costó un poco la señalización, no por el idioma (los carteles fundamentales están en inglés) sino porque no nos pareció muy clara. Fundamental el GPS y animarse a preguntar y recomiendo viajar de día porque no hay tantas luces y hay tramos largos en los que no hay nada, sobre todo entre el mar y Wadi Musa. 
Después de dar un par de vueltas en círculo encontramos nuestro camino hacia el mar y a medida que dejábamos atrás la ciudad la tierra se hacía más árida y se sentía el descenso hacia la costa. El Mar muerto está a 430 metros por debajo del nivel del mar.
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Es mundialmente célebre por su salinidad que y los minerales que contiene el agua pero sobre todo porque estas características hacen que el agua sea tan densa que es imposible hundirse. 
A lo largo de la costa hay hoteles, algunos de cadenas internacionales, que tienen acceso privado a la playa y además piscinas, y ofrecen tanto estadías como pases diarios que están entre 30 y 60 dólares con almuerzo incluido. También hay balnearios públicos y pagos. Nosotros optamos por esta opción porque no íbamos a estar mucho tiempo, apenas unas 3 horas, pero con más tiempo los hoteles serían una buena elección. Fuimos a Amman Touristic Beach que cuesta 10 dólares y si bien no es gran cosa, hay acceso a la playa, piscinas, baños con duchas y lockers, un restaurante y un kiosco. 
Pero lo importante es llegar al mar y la verdad es que es una experiencia rarísima. 
Primero el agua parece aceite, es súper densa y la piel queda como bañada en aceite de oliva y es tan salada que una sola ducha no alcanza para quitar la sazón. 
Segundo, es cierto que es imposible hundirse, casi que hay que esforzarse por tirarse para atrás para hacer la plancha pero una vez que se logra es lo más fácil del mundo porque no hay que agarrarse de nada para flotar. 
Tercero, el piso es como de mármol y resbala bastante. 
Cuarto, cuídense mucho de que les entre agua en los ojos, a mí me pasó y no les cuento como arde! 
Las imágenes no alcanzan a mostrar lo que les cuento pero créanme y, si tienen oportunidad, no se pierdan de vivir esta rareza. 






Antes de terminar quisiera contarles un pensamiento que tuve mientras estaba ahí, flotando. La franja de tierra que apenas se distingue a lo lejos es Israel, o tal vez Palestina aunque para el caso no importa, y todos sabemos los enormes conflictos que hay en la frontera de estos países. Por eso me preguntaba cómo es que, a pesar de tanta tensión, nosotras podíamos estar tranquilas, disfrutando de esa maravilla, y lo único que se me ocurrió es que la vida es así, la vida sigue y hay que tratar de disfrutarla al máximo. Aún así en cada lugar que visito trato de no olvidar la realidad y entender, aunque sin asustarme, que el mundo como lo conocemos es muy frágil. 

Pero basta de pálidas. Próxima parada: Petra!




Viajar sola

Interrumpo la serie del viaje por Medio Oriente para hablar de una cuestión que muchos hemos experimentado, que algunos temen y otros amamo...