domingo, 3 de julio de 2016

Phuket, Ao Nang, Railay Beach

Al fin después de más de veinte días de viaje frenético llegamos a uno de nuestros destinos más deseados: LA PLAYA!!!
Y qué playas! Como creo que las imágenes más que elocuentes los dejo con ellas y un poquito de información

Primera parada: Phuket.
Teníamos entendido que no era la mejor playa así que programamos allí sólo un día.  Llegamos en avión desde Kuala y nos fuimos a Phuket Town adonde estaba nuestro hostel y en cuanto dejamos las valijas nos fuimos a la playa en un bus muy simpático.
Las playas no están cerca del centro y hay varias para visitar como Patong, la más famosa, o Karon, la que elegimos porque justo estaba por salir el bus. Lleva una media hora llegar hasta ahí y cuando llegamos nos dimos cuenta que deberíamos habernos alojado en la playa y no en el centro.
Es una playa tranquila pero hermosa, el día estaba divino y nos regaló un atardecer espectacular, el primero de los muchos que veríamos después.



Segunda parada: Ao Nang.
Elegimos esta playa como segundo destino porque es un poco más activa que otras y es un buen punto desde donde hacer excursiones. Además ahí iba a festejar mi cumpleaños así que quería algún lugar en el que hubiera donde celebrar. Resultó que como era en temporada baja todo estaba muy tranquilo pero igual fui con mi amiga a cenar a un lindo lugar y durante el día tomamos una excursión que nos llevó a lugares paradisíacos como Bamboo Island y la famosa Maya Bay en Phi Phi.


Llegada a Ao Nang en ferry y otro hermoso atardecer


Bamboo Island

Maya Bay
Phi Phi
Cena de cumpleaños!
Tercera parada: Railay Beach. 
Ahora sí, habíamos llegado al paraíso.
Railay es una pequeña bahía cercana a Ao Nang en el extremo su de Kravi. En sus escasos 1000 metros de longitud encontramos varios resorts al borde del mar y algunos restaurantes. La playa oeste es la más linda pero también hay salida al mar hacia el este.
Este lugar es para descansar, tomar sol, disfrutar del mar, aprovechar los hoteles, comer bien, hacer algo de treking o kayak (si logran levantarse de la reposera, nosotras no lo logramos), y... bueno, descansar. Justo para el final de un viaje tan intenso como el nuestro.
Pasamos acá dos días y desde que me fui sólo pienso en volver.

La piscina del hotel Railay Beach Resort and Spa

Nuestro último atardecer fue nublado pero igual de espectacular

+ info

Phuket
Desde el aeropuerto hay algunos buses con horarios fijos y taxis a todos los destinos de la isla como Phuket Town, Patong, Karon, etc.
Nos alojamos en el Fulfill Hostel, un lugar moderno muy bien decorado ubicado a unas cuadras del centro.
Para ir a la playa tomamos un bus en el centro y volvimos en una camioneta/tuc-tuc, son típicas de la ciudad, están decoradas con pinturas y luces de colores y tienen música a todo volumen, muy simpáticas.

Ao Nang
Para llegar tomamos un ferry desde Phuket. Había uno directo temprano por la mañana pero no llegamos a tiempo así que tuvimos que tomar uno a Phi Phi y desde ahí otro hasta Ao Nang. Se hizo un poco largo pero los paisajes eran tan hermosos que no nos importó demasiado. 
En Ao Nang nos alojamos en el Ao Nang Beach Resort que está bien, es económico, bien ubicado y las habitaciones son grandes, pero no nos encantó. 
Contratamos la excursión a las islas en una agencia que estaba justo al lado del hotel pero hay muchas más y todas tienen más o menos los mismos precios.
Esta es una localidad bastante grande así que hay muchos restaurantes, bares y negocios, pero hay que tener en cuenta que era temporada baja así que no todo estaba abierto y allá casi todo cierra a las 22hs.
 

Railay Beach
No es una isla pero generalmente se llega en ferry o en bote. Nosotras tomamos un bote en Ao Nang, salen de la playa al final de la costanera y hay dos o tres servicios por día. Es un viaje breve pero teníamos dos valijas cada una así que fue toda una aventura. Gastamos fortunas en propinas!
Metimos todo eso en un bote y, por si no lo sabían, las valijas en la arena no ruedan!
Nos alojamos en el Railay Beach Resort and Spa que es divino! La piscina y el restaurante, donde se desayuna, están sobre el mar y luego hay varios tipos de habitaciones, algunos tipo villas, rodeados de vegetación así que es todo muy agradable. El desayuno es excelente, el restaurante es muy bueno, tienen servicio de spa y masajes que, obviamente, disfrutamos. Fue el alojamiento más caro que pagamos pero para el lugar en el que está y el servicio que ofrece, los precios son muy convenientes, y realmente vale la pena gastar un poco más para disfrutar a pleno de este paraíso.
 
Railay es muy pequeño así que no hay mucho más que los hoteles, apenas un par de supermercados chicos y algunos bares. Los hoteles tienen restaurantes abiertos al público al mediodía y la noche. Todo cierra a las 22hs igual que en Ao Nang. Al menos en enero.
En el mismo hotel contratamos el taxi para ir al aeropuerto de Krabi.

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