lunes, 11 de marzo de 2013

San Francisco

San Francisco siempre fue un destino soñado para mí. No sé si porque cuando era chica me encantaba ver "Las calles de San Francisco", con Carl Malden y un jovencísimo Michael Douglas, o por las imágenes mil veces vistas del Golden Gate, las calles empinadas, los tranvías y las casas victorianas, o por las entusiastas recomendaciones de amigos o simplemente porque todos dicen que San Francisco es divino! No sé, la cuestión es que hace mucho tiempo quería ir y en cuanto salí del subte y vi por primera vez la ciudad supe que no me había equivocado.
Pero empecemos por el principio.
Llegué a SF en un vuelo de cuatro horas desde Chicago. En cuanto bajé del avión me sorprendió el aeropuerto porque es inmenso y muy lindo. Como me gusta llegar en transporte público, desde la terminal de mi arribo tomé el Air Train para ir hasta otra terminal donde debía tomar el Bart, un tren que corre a nivel y subterráneo y conecta los dos aeropuertos de la ciudad con los principales barrios en recorridos troncales.

Media hora después bajé en Powell, en pleno downtown, y en cuanto salí de la estación tuve una sensación de alegría. Había mucha gente, color, luces, movimiento, ruido, en fin... vida. Me encantó!

Subí por Powell (mi primera pendiente sanfranciscana) y caminé unas pocas cuadras hasta el San Francisco Downtown Hostel. Hice el check inn rapidísimo, tiré las cosas en la habitación y salí inmediatamente para aprovechar lo que quedaba del día. Me quise hacer la canchera pero estaba cansada así que me compré una ensalada que comí en el hotel y me fui a dormir temprano.
Al día siguiente también me levanté temprano, en parte porque había dormido suficiente y en parte porque una de mis cuatro roommates decidió hacerse brushing a las 7 de la mañana. Evidentemente iba a trabajar, o a buscar trabajo, pero no fue muy considerada. Cuestión que a las 7.30 estaba desayunando y a las 8.15 en la calle paseando. (Los que me conocen saben que ni para ir a trabajar me levanto tan temprano)
Con la luz de la mañana vi la ciudad con otros ojos y considerando que el día anterior estaba en la impecable Chicago, el contraste fue bastante grande porque además de la "vida" que ya describí, en las calles también había suciedad, desorden y mucha gente marginal y esa es otra de las cosas que me sorprendió, o más bien impactó. Se ve bastante gente sin techo mendigando o buscando comida en los tachos, personas que evidentemente están pasadas de alcohol y drogas y también gente que está en el sistema, por decirlo de alguna manera, pero tiene problemas físicos o mentales evidentes y va por ahí hablando sola o comportándose de manera extraña. Es chocante y nadie me lo había mencionado antes. Como para recordar que esos lugares que a veces vemos como una postal, son de verdad.
Fui caminando por O'Farrell y bajé por Van Ness hasta la zona del City Hall o ayuntamiento y la Opera, que estaba medio vacía por la hora. Todo muy lindo pero debo decir que cada vez me atraen menos las zonas institucionales de las ciudades y los edificios grandiosos y fríos. Aún así las visito, obvio, ya que estoy ahí... (Me estoy contradeciendo a mi misma porque en Chicago recorrer la city en soledad me había encantado. Pero es que los edificios de Chicago eran muy buenos!)
Dando vueltas encontré un mercado callejero muy simpático y después volví al downtown por Market donde el ambiente no me gustó nada, no por mi sino por la realidad que desnudaba.
Opera House
City hall
Me temo que estoy pintando una imagen poco habitual de San Francisco pero una de las razones por las que escribo este blog es para contar mis sensaciones y en esas primeras horas en la ciudad la situación de la gente fue lo que más me impactó. Y también me entristeció. 
Llegué a Yerba Buena Gardens, un parque público diseñado en los años '90, rodeado por edificios institucionales, sociales y culturales como el Museo de Arte Moderno de Mario Bota y el Museo Judío Contemporáneo de Daniel Libeskind, dos obras dignas de ser vistas.
Yerba Buena Gardens
Yerba Buena Gardens
Museo de Arte Moderno
Museo Judío Contemporáneo
Di una vuelta rapidísima por la zona bancaria (como ya dije cada vez me aburren más esos edificios anodinos) y subí por Grant hasta el barrio chino (segunda pendiente sanfranciscana pero acá paro de contar porque hubo muchas más). Grant es una calle muy linda, llena de negocios bastante exclusivos, y en la esquina con Clay está el famoso arco que marca el ingreso a China Town, supuestamente uno de los barrios chinos más grandes del mundo.
 

Torre Transamérica
Entrada a China Town
China Town es obviamente muy pintoresco, hay muchos colores, farolitos, dragones, guirnaldas y, como diría la inefable Karina Olga, son todos chinos, pero lo que más me gustó fue Porstmouth Plaza, a la vuelta de Grant, porque ahí estaban los chinos de verdad jugando a las damas, leyendo diarios (en chino obvio) o conversando. No turists there.



El Centro Cultural Chino y la Torre Transamérica desde Postmouth Plaza
Postmouth Plaza
 Justo antes de entrar al barrio chino y mirando a ambos lados de la calle puede apreciarse bien la geografía de la ciudad. 

Como en botica todo se mezcla e inmediatamente después de China Town estaba Little Italy y después North Beach, una zona moderna y cool, con lindos barcitos y negocios coquetos.

Después sí que subí, hasta la torre Coit, uno de los puntos panorámicos de la ciudad, desde donde se puede ver el mar, el Golden Gate, el puerto, Alcatraz y, por supuesto, la ciudad.


Siendo de una ciudad tan plana como Buenos Aires, las ciudades con accidentes geográficos y la naturaleza tan presente siempre me parecen interesantes y San Francisco en ese sentido lo tiene todo: el mar, la bahía, mucha vegatación, zonas bajas y pendientes imposibles. Es como una enorme y divertida montaña rusa. 
Una vez que recuperé el aire bajé (por fin) hacia el puerto. El día era precioso, mucho sol, temperatura agradable, cielo despejado... un placer. Caminé por el Embarcadero y Fishermans Wharf y comí en el famoso Pier 39 un fish and chips espectacular!





Luego del almuerzo y de un ratito sentada al sol para bajar la comilona alquilé una bici en Blazing Saddles para ir lo más cerca que pudiera del Golden Gate.  Fue un paseo espectacular, me encanta andar en bicicleta y lo hago cada vez que puedo. Bordee la costa pasando por barrios hermosos donde debe ser un placer vivir: calles curvas o cortadas, casas con un estilo neo español (no se me ocurre un nombre mejor) y santa ritas en flor.  Así, tratando de elegir que casa me gustaba más, llegué al Palace of Fine Arts que también había visto en muchas películas. Es una especie de conjunto neoclásico con un templete situado justo frente a un lago en un parque lindísimo. Una verdadera postal.
Volví a la bici después de un rato y seguí hasta Torpedo Wharf desde donde admiré el famoso puente colgante. No me animé a ir más allá porque la pendiente era demasiado complicada para mi pobre estado físico. El puente es realmente hermoso, muy estilizado y elegante y extrañamente familiar aunque nunca antes lo hubiera visto en persona.
 

Alcatraz a lo lejos


Palace of Fine Arts

 
 Sí, la decoración tiene esvásticas. Me asombré pero luego un amigo me enseñó que este es un símbolo que se usa desde la antigüedad y, por ejemplo, está muy presente en templos budistas. 



Tres horas de ejercicio terminaron abrúptamente en la chocolatería Ghirardelli comprando delicias varios.  Pero se justificaba porque mi camino seguía hacia Russian Hill y la famosa Lombard Street, esa callecita serpenteante que parece salida de un scalextric.
Ghirardelli Square
 
 Camino a Russian Hill

La torre Coit desde lo alto de Lombard Street
Lombard Street
Yo no sé como hace la gente para vivir ahí, para andar con un cochecito, para estacionar! Subí inclinada casi a 45° por lo pronunciada que era la pendiente y creí que me moría aunque sólo fueron unas pocas cuadras.
Como c@#&" hacen para estacionar ahí????
Para terminar la experiencia de montaña rusa me tomé el famoso Cable Car que es super divertido. Los coches son antiquísimos, se viaja casi con el cuerpo afuera y es admirable ver como el maquinista maniobra para subir y bajar esas terribles pendientes y encima lidiar con el tránsito. Porque, si bien son un transporte muy turístico, forma parte del sistema de transporte público de la ciudad. No hace falta que diga que es imposible abandonar SF sin hacer como mínimo un viaje de estos, no?


Al otro día desperté temprano nuevamente aunque esta vez mi roomie tuvo la gentileza de no usar el secador. Quise ir al Museo de Arte Moderno pero todavía estaba cerrado así que me di una vuelta por ahí y después me fui a Castro, el mítico barrio Gay donde en los años '60 comenzó una fuerte lucha por los derechos de los homosexuales que se mudaron a ese barrio donde pudieron vivir en libertad.
La impresión que da hoy en día es que de barrio transgresor pasó a ser un enclave burgués. En las calles hay mucho edificio elegante, bares y restoranes modernosos, negocios de diseño y poca señal de las proclamas reivindicativas que lo hicieron famoso. Igual es un lindo paseo aunque me parece que hay que ir el día del Orgullo Gay. Eso sí debe ser divertido.



Después de almorzar en Harvey's (en homenaje a Harvey Milk) me fui hacia el Golden Gate Park, otro imperdible de la ciudad. Es un parque gigantesco que además de espacios verdes tiene un botánico, centros deportivos, la Academia de Ciencias de California, el Museo de Young y un hermoso Jardín Japonés. Vale la pena dedicarle una tarde.

Museo de Young
Academia de ciencias


Jardín Japonés
Como buena arquitecta, uno de mis principales anhelos era ver las famosas casas victorianas de San Francisco que fueron construidas entre mitad del siglo XIX y principios del XX. Aunque están por toda la ciudad, hay un conjunto especialmente bonito que se llama Painted Ladies o damas pintadas. Es una cuadra de casas casi idénticas ubicadas en el barrio Haight Ashbury frente al Alamo Square. Una belleza, las casas y el barrio.
Painted ladies
Cerca de ahí está Japan Town que fue el final de mi visita express a la ciudad ya que desde ahí volví a la zona de Powell y Market para dar un par de vueltas más por la zona comercial. Cena en el hostel (sopa de tomate y atún con galletitas) y a dormir temprano porque al día siguiente me iba a la otra California, la más glamorosa, Los Angeles.
Japan Town
Fueron dos días a todo vapor que me sirvieron para sacarme el gusto de conocer una hermosa ciudad y saber, con certeza, que quiero regresar para pasear más, para comer rico pescado, para visitar Sausalito, para dar otra vuelta en bici y hacer algún paseo en barco. Así que, como supo decir alguna vez el ex gobernador de California, I'll be back.


+ info

Alojamiento
San Francisco Downtown Hostel: Buenísimo. Muy bien ubicado, en el downtown, cerca de Powell y Market y de Union Square, entre otros puntos turísticos. Desde ahí se puede hacer casi todo caminando y, si se prevé un poco, hasta se pueden evitar las subidas más empinadas.
El hostel está muy bien, el edificio es lindo, pequeño pero cómodo, las habitaciones son chicas pero correctas, los baños chicos pero limpios y realmente nunca tuve que esperar. Tiene cocina completa con un lindo comedor e incluye el desayuno que es muy bueno. En el primer piso hay una sala donde dan películas y en planta baja una recepeción. Está abierto las 24 horas y organizan actividades varias. Muy buen servicio.
U$S 47 por persona por noche en habitación compartida, desayuno incluido.

Transporte
Para llegar desde el aeropuerto se puede optar por el transporte público, el Bart, o por taxi o shuttle. Cuando llegué tomé el Bart pero para irme tomé un shuttle que me contrató el mismo hostel porque la diferencia de precio es mínima y el servicio es puerta a puerta.
Bart U$S 8,25 / Shuttle U$S 14 (si se contrata ida y vuelta es más barato)
Para moverse en la ciudad hay muchas opciones, además de los famosos Cable cars (que cuestan U$S 6, por ser tan turísticos supongo), hay subterráneos, street cars (tipo trolebus) y buses. Cada viaje cuesta U$S 2 y en el street car tiene validez por un cierto tiempo, el chofer recorta el boleto y así se indica el tiempo que sigue vigente, por lo que se lo puede usar más de una vez durante ese período.
Hay pases diarios, para varios días y semanales, pero realmente mucho se puede hacer caminando así que yo recomiendo calcular más o menos cuántos viajes se pueden llegar a hacer de acuerdo al tiempo que dure la estadía.
Agencia municipal de transporte

Comida
Yo estuve poco tiempo así que apenas comí un día en el puerto (U$S 13 por un plato de fish and chips con dos filetes y papas fritas y gaseosa) y otro día en Castro (U$S 18 por una sopa + una ensalada + agua) y por la noche comí en el hostel comida comprada en algún super, pero hay muchas opciones para todos los gustos y todos los presupuestos.

Atracciones
Con tan poco tiempo preferí caminar más que meterme en museos o edificios especiales así que no puedo recomendar demasiado (sólo pagué la entrada al Jardín Japonés, U$S 5, y alquilé la bicicleta por U$S 18 toda la tarde), aunque hay mucho para ver y la próxima vez que vaya me gustaría ir a la ópera.
San Francisco Travel

Compras
Todas las marcas norteamericanas e internacionales posibles más algunas tiendas de descuento que no suelen estar en el centro de las ciudades como Ross y Marshall. Y, por supuesto, el barrio chino, aunque los productos chinos están literalmente en todo el mundo así que no había nada demasiado especial.


3 comentarios:

  1. Me gusto tu relato!!! Tuve la suerte de estar en San francisco 4 días y me quede enamorada. Vuelvo en unos meses porque realmente como te paso a vos yo dije lo mismo "I'll be back."

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  2. Que bueno tu relato!!! Tomé nota y ubiqué en el mapa cada uno de los lugares que mencionaste!! Estoy bastante perdida con lo uqe voy a hacer en San Francisco!! pero tu relato me aclaró bastante algunos lugares para conocer!!! Muchas gracias!!!

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    1. Qué bueno que te sirviera. Buen viaje!

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