martes, 24 de enero de 2012

Atenas I

Atenas es una ciudad mítica. Su nombre nos remite a historias fantásticas de dioses todopoderosos y hombres sabios, nos recuerda los inicios de las instituciones por las que funcionan las naciones modernas y nos acerca a construcciones icónicas que marcaron para siempre la arquitectura. No creo que me sea fácil escribir esta entrada así que voy a empezar por lo básico.
Desde la Estación Central de Milán tomamos un bus que nos llevó directamente al aeropuerto Malpensa (Malpensa Shuttle, excelente servicio, rápido y económico) desde donde tomaríamos un vuelo de Easy Jet a Atenas. Cuando llegamos al aeropuerto nos sorprendió lo modesta y antigua que era la terminal hasta que fuimos a otra terminal a curiosear y nos dimos cuenta de que ese era el sector de los vuelos low-cost que son low también en comodidades en el área de embarque. Tampoco sabíamos que esa línea no tiene asientos asignados así que, por no hacer la cola a tiempo, terminamos en la última fila. Igual el viaje fue muy corto y así que no hubo problemas. 
En el aeropuerto de Atenas tomamos el bus X95 para ir hasta la famosa plaza Syntagma frente al Parlamento, la plaza de las protestas, que está a sólo unas cuadras del hotel que habíamos reservado. El viaje duraba unos 40 minutos y desde el bus pudimos ver las primeras imágenes de Atenas, de las afueras en realidad y yo aboné mi teoría (para nada científica) de que las afueras de las ciudades son todas iguales. En todos los viajes en los que tomé un bus para llegar al centro de la ciudad vi las mismas autopistas, los mismos grandes negocios o empresas a los costados de la ruta, los mismos peajes, los mismos estadios (siempre hay estadios en los suburbios), la misma arquitectura anónima. Ni siquiera en París encontré rastros distintivos, sólo los alrededores de Heathrow en Londres eran bien ingleses. En fin, más allá de eso veíamos que nos estábamos acercando a una ciudad baja, sencilla, con arquitectura nada llamativa, incluso vimos un pequeño asentamiento y eso me recordó a Buenos Aires porque no son comunes en Europa. 
Iba todo bien hasta que el chofer hizo un anuncio que no entendimos y el bus se detuvo y todos tuvimos que bajarnos. Un chico que hablaba inglés (por suerte casi todos lo hablan) nos explicó que los alrededores de Syntagma estaban cerrados por una manifestación (primer contacto con la crisis griega) y el bus no podía seguir pero había parado en una estación de metro donde podíamos combinar. El mismo chico nos ayudó a bajar las valijas por una escalera eterna y no mecánica y nos orientó con el ticket y la dirección del subte (los griegos son muy amables) aunque en el metro toda la señalización está en griego y en inglés así que es muy fácil ubicarse. Llegamos finalmente a Syntagma que es un punto de combinación donde se cruzan varias líneas de metro, la estación tiene 4 o 5 niveles y todo está comunicado con escaleras mecánicas y ascensores. Espectacular, aunque nos llevó un rato encontrar la salida de tantos caminos posibles que había. La manifestación ya había terminado y todo estaba muy tranquilo así que cruzamos la plaza y tomamos la calle Mitropoleos hacia el Hotel Metropolis. Lo reconocimos enseguida por la enorme Santa Rita que habíamos visto en las fotos y cubre todo el frente y trepa hasta la terraza.

El hotel es mínimo en todo, la recepción debe medir dos metros de ancho y sólo caben parados el recepcionista y una persona más, las demás personas y las valijas tienen que acomodarse en la escalera que conduce hasta el ascensor que, por supuesto, también es mínimo, o caben tres personas o una persona y dos valijas, o dos personas y una valija o... y no tiene puerta interior porque no hay suficiente lugar! Nos habían dado una habitación supuestamente para cuatro en el último piso y, obviamente, también era mínima, tenía dos camas matrimoniales pegadas a la pared y algo de espacio para caminar. No esperábamos mucho del baño pero nos sorprendió porque no era mínimo, era micromínimo! Lavatorio, inodoro y ducha todo metido en un cubículo de 1,5 x 1 más o menos. Pero saben qué? no importaba nada, la habitación tenía un balcón terraza cuatro veces más grande que el cuarto, cubierto por la preciosa Santa Rita y con la más fabulosa vista a la Acrópolis que nos dejó boquiabiertas y emocionadas.

Así que si van a Atenas y no tienen plata para un buen hotel, no duden en ir al Metropolis, es limpio y económico, pero asegúrense de pedir el "pent house". 
Dejamos las cosas y salimos a comer algo porque estábamos famélicas. Nos quedamos en un restaurante súper sencillo abajo del hotel, Ioakh BBQ, que tiene los kebabs más ricos que comimos en Grecia.

Después fuimos a comprar los billetes de ferry a las islas y a recorrer un poco el barrio de Plaka que es encantador, es para turistas, está lleno de negocios de cosas típicas, bares y restaurantes y, por si le faltara algo, vista a la Acrópolis. Nos llamó la atención que el piso de las calles estaba cubierto de mármol pero luego veríamos que eso es lo más común en Grecia.

Volvimos al hotel para encontrarnos con Susana que recién se unía a nuestro periplo y fuimos de nuevo a Plaka para cenar mousaka, ensalada griega, kebabs, mmhh... Se me hace agua a la boca!
Antes de dormir nos quedamos un rato en el balcón disfrutando de la Acrópolis iluminada y bañada por una magnífica luna. Qué más se puede pedir?

Después de una noche de sueño (que a algunas les resultó difícil porque estábamos frente a la Catedral y las campanas sonaban cada media hora) y luego de luchar con el duchador manual en nuestro bañito (en Grecia no ponen los soportes del duchador en la pared, cosa que no entendí ni entenderé) salimos temprano para visitar la Acrópolis antes de que estuviera invadida por visitantes. Pero ese relato queda para la próxima porque merece una entrada particular.
Después de la Acrópolis y el Museo visitamos la Biblioteca de Adriano, construida en la época del emperador romano responsable también por la construcción del Panteón de Roma, y luego el Agora. El Agora Antigua era básicamente la plaza pública de la ciudad y funcionaba como centro comercial, político, cultural y religioso. Incluía edificios administrativos, templos y servicios. Los atenienses se reunían allí para comprar y vender productos, para informarse de las novedades, para criticar al gobierno y para intercambiar ideas. El sitio es bastante grande y aunque queda poco de la mayoría de los edificios se conserva un templo en excelente estado, el Templo de Hefesto, y hay una reconstrucción de la Stoa lo que permite adivinar cómo era el lugar en su época de esplendor.
Biblioteca de Adriano
Agora

Templo de Hefesto
Stoa
Hay una película de Alejandro Amenabar protagonizada por Rachel Weisz que se llama precisamente Agora que no es buena pero ilustra bastante bien el funcionamiento de las ágoras en la antigüedad.
Como no podía ser de otra manera hicimos un alto para comer, riquísimo obviamente, y después nos fuimos caminando hasta la plaza Omonia para tomar desde allí el metro hacia el complejo Olímpico. En el camino pasamos por un mercado de pulgas y por el infaltable barrio estilo Once, no hay ciudad que no lo tenga, y paramos en un mercado a comprar unas almendras con semillas de sésamo espectaculares.


El complejo Olímpico fue construido con motivo de los juegos de 2004, diseñado por el español Santiago Calatrava. Se llega en metro que en ese tramo va por superficie y ya desde la distancia se distinguen los elementos típicos del arquitecto: estructuras blancas muy plásticas y livianas, casi como el esqueleto de un organismo nuevo y original. Se accede a través de un enorme pórtico curvo que conduce a una galería semicircular que estructura el sitio y es el elemento más significativo por su cubierta abovedada. En el complejo se encuentran el gran estadio olímpico, otros estadios cubiertos, piletas de natación, canchas de tenis, etc. Hoy se lo ve semi abandonado lo cual es una lástima pero suele suceder con este tipo de instalaciones tal vez excesivas para la demanda local.




Volvimos al centro y antes de ir al hotel dimos una vuelta por una zona comercial bastante linda. Estábamos cansadas pero felices por todo lo que habíamos visto y nos recompensamos a nosotras mismas con una picadita a base de delicias locales en el balcón terraza mientras nos despedíamos de nuestra amada Acrópolis ya que al día siguiente partíamos hacia Santorini y luego Mykonos.
Tuvimos unas horas más en Atenas a la vuelta de las islas, antes de volar a Estambul, pero sin tiempo para nada más que acompañar a una chica argentina que acababa de llegar a nuestro mismo hotel y a la que le habían robado los documentos, las tarjetas y el dinero en el metro. La acompañamos a la comisaría a hacer la denuncia y nos encontramos con escenas muy familiares: policías charlando en la puerta y atendiéndonos displicentemente sólo para decirnos que no era ahí, que teníamos que ir a otra comisaría. Esa otra comisaría quedaba detrás del Parlamento y gracias a este infortunio conocimos un barrio muy lindo que seguramente es de funcionarios y embajadores por el tipo de edificios y porque estaba lleno de seguridad.
Nos habían dicho que Atenas no era linda, que no valía la pena, que dos días era mucho pero la verdad es que nos faltó tiempo. Recorrer la Acrópolis y el Museo lleva más de medio día y todavía hay muchos otros sitios interesantes como el Museo Arqueológico al que no pudimos ir.
Nos quedamos con ganas de saber más de la vida en Grecia, de la actual crisis, de lo que piensan para su futuro y de conocer mejor la ciudad, pero aún así puedo transmitir algunas observaciones. Atenas tiene una plaza principal, Syntagma, justo frente al Parlamento, que sería como nuestra Plaza de Mayo o Congreso, pero que no parece ser sólo institucional porque coincide con el centro comercial. De allí sale la peatonal Emou, paralela a Mitropeleos donde estaba nuestro hotel, que termina en Monastiraki. En esta calle están las tiendas de moda y en los alrededores hay bares y cafés. Syntagma está bordeada por dos importantes avenidas donde también hay comercios y servicios. Monastiraki es otro punto de atracción tanto para turistas como para locales, de día se visitan los sitios arqueológicos y los comercios y de noche es el lugar elegido para tomar un trago y festejar.
Parlamento

Syntagma
Quedan muchos otros barrios para conocer  y lamento sinceramente haber estado tan poco tiempo porque no llegué a comprender la ciudad que no parece tener una arquitectura moderna relevante, es como si hubieran entendido que las construcciones de la antigüedad son insuperables y ni siquiera intentaron acercarse a ellas. Desde lo alto de la Acrópolis, que lo domina todo, se ve una ciudad muy extensa y densa pero baja, sin edificaciones descollantes, sólo un laberinto de calles en las que me encantaría perderme porque hay mucha vida en las calles y eso hace que la ciudad sea todavía más interesante.
Una ciudad (y un país) que, sin dudas, merece una nueva visita y más prolongada.


+ info
Página oficial de turismo
http://www.visitgreece.gr/
Transporte público
La ciudad cuenta con un sistema de trenes y metro modernizado y ampliado en el año 2000 que conecta casi toda la ciudad, incluso el aeropuerto y el puerto, y el servicio es muy bueno. El pase de 24 hs cuesta 4 euros. Una cosa importante es que funciona desde bien temprano, 5.30 de la mañana.
Además hay buses urbanos e interurbanos.
Para llegar al centro desde el aeropuerto (y viceversa) la opción más conveniente es el bus (X95 en el caso de Syntagma pero hay otras líneas), cuesta 5 euros. También se puede tomar el metro pero cuesta 9 euros y hay que hacer combinación, algo que con valijas siempre es difícil.
http://www.ametro.gr/page/default.asp?la=2&id=4
Alojamiento
Ya hablé del hotel Metrópolis (unos 30 euros por persona) pero hay cientos de opciones para todos los presupuestos.
Precios
Se puede comer en restaurante abundante y rico por 8 o 10 euros pero siempre hay opciones más económicas como comer algo al paso o comprar en el supermercado donde hay cosas muy ricas y a muy buen precio.
Un café en un lugar lindo está entre 1,5 y 3 euros y se puede desayunar bien por 3 o 4 euros.
Compras
No hicimos porque no hubo tiempo pero en Plaka se pueden comprar cosas típicas como productos a base de olivas, conservas, ropa, sandalias de cuero, bijouterie y joyas de oro y plata, etc. Además en la peatonal están todas las marcas internacionales como Zara, Gap o H&M.
Idioma
Es imposible. Leerlo es como intentar descifrar jeroglíficos y aunque escucharlo me recordaba un poco al portugués, de Portugal, era sólo una ilusión porque no entendía ni una palabra. Afortunadamente muchos hablan inglés y la gente que está en turismo habla también español y varios idiomas más, aunque más no sea las palabras básicas. La señalización está siempre en griego y en inglés y como el turismo es tan importante para ellos todos los sitios importantes están bien señalizados.

+ fotos
http://www.panoramio.com/user/435770/tags/atenas

4 comentarios:

  1. Déjame decirte que tu post me ha servido muchísimo! Y los links estan re buenos! Voy para Atenas en noviembre y aunque ya leí varias cosas, necesitaba una narración como la que hiciste. Mil gracias! :)

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    Respuestas
    1. Gracias, qué bueno que te sirvió.
      Suerte en el viaje!

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  2. Laura muy interesante tu relato y muy buenos tus tips.
    Mencionaste que compraron tickets del ferry para conocer Mykonos y Santorini, pero no comentas sobre tu experiencia en las islas.
    Dos preguntas :
    1- Si hubieses tenido más tiempo que otros lugares visitarias?.
    2- Cuanto tiempo te tomó conocer las 2 islas? Me gustaria que nos relates tu experiencia.
    Gracias.

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  3. Hola , me parecio interesante tu relate, yo viajo en abril ....... saludos

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