martes, 14 de agosto de 2012

Pamukkale

Pamukkale significa "castillo de algodón" y el sitio parece precisamente eso, una colina blanca esponjosa y suave, aunque en realidad se trata de formaciones naturales producidas sobre la ladera de una colina por la caída de aguas termales con alto contenido de bicarbonato y calcio. Las imágenes que habíamos visto eran maravillosas por lo que decidimos incluir esta ciudad en nuestro periplo, después de Cappadocia.
Tomamos un bus nocturno desde Goreme (otra vez 10 horas de viaje, otra vez en asientos super incómodos) y como a las cuatro de la mañana el bus se detuvo en la ruta y nos avisaron que teníamos que bajar. Se imaginarán que estar de noche en una ruta en el medio de Turquía sin entender nada no es muy agradable pero siempre hay un salvador y una de las pasajeras hablaba inglés y nos explicó que nos esperaba una combi que nos llevaría a Pamukkale porque el bus seguía para otro lado. Nos volvió el aire. Bajamos del bus, subimos a la combi y estuvimos unos minutos esperando que de otro bus bajaran otros viajeros y todos juntos fuimos hasta la ciudad. Como todavía era de madrugada nos dejaron en un hostel que parecía ser el único hotel abierto a esas horas. Ahí nos dispusimos a esperar que se hiciera una hora más decente. Lo único que queríamos era dormir pero el tipo de la recepción era un plomo y se la pasó ofreciéndonos alojamiento, excursiones, etc., no paraba de hablar.
Finalmente como a las 6 vinieron a buscarnos de nuestro hotel, el Melrose House. De afuera parecía una casa de fin de semana, tipo chalet. Obviamente no podíamos hacer el check inn a esa hora así que nos llevaron al comedor donde dormitamos un poco más y en cuanto habilitaron el desayuno nos abalanzamos sobre las tostadas, el yogur, las frutas secas, las mermeladas, los quesos... Nosotras siempre comiendo. Pudimos entrar a la habitación como a las 9 y fue un claro ejemplo del estilo kitsch: papel estampado, cortinas estampadas, cubrecamas estampados (todos distintos, obviamente), apliques dorados, pisos marmolados... Ay! Igual las instalaciones estaban bien y fue tan ridículamente barato, que no había nada de qué quejarse.
En el hotel nos confirmaron que no hacía falta contratar un tour para ir a Pamukkale y a Hierápolis y de hecho estábamos a unas pocas cuadras del sitio, así que hacia allí partimos después de un par de horas de sueño reparador. 
Pamukkale es uno de esos lugares que sólo existe porque hay una atracción cerca y que suelen no tener identidad propia y ser bastante feos. Se me ocurren otros ejemplos como Palenque en México, cerca de las fabulosas ruinas mayas, o Aguas Calientes en Perú, al pie de Macchu Pichu. Aquí hay algunas imágenes. No son mías porque no me pareció que valiera la pena sacar fotos pero no sé como describirla de otra manera. Tiene hoteles, restaurantes, lugares para comer y basta.  
Köy içinde bir cadde, Pamukkale

Pamukkale - the town

A medida que nos íbamos acercando empezamos a ver como asomaba la colina blanca y la sorpresa fue que en la base hay un club con sombrillas y todo. Será muy bueno para aprovechar el agua termal pero le saca todo el romanticismo. 

просто красивый вид

Empezamos a subir. Pero antes de pasar a Pamukkale en sí voy a mencionar Hierápolis, una antigua ciudad helenística cuyas ruinas se levantan en lo alto de la colina. Hay un anfiteatro, templos, paseos, una necrópolis... Pero puedo contarles mucho más porque no las vimos, entre el cansancio y el hecho de que veníamos de Atenas, no nos llamó demasiado la atención. 

Una de las grandes atracciones es "La piscina de Cleopatra", una antigua piscina de agua termal utilizada en el período romano como centro de salud. Nos atraía la idea de sumergirnos en el agua cálida entre restos de columnas y esculturas de mármol. Nada más alejado de la realidad. La "piscina de Cleopatra" es la Bristol!!!! (los argentinos me van a entender). El sitio está concesionado y se maneja como un balneario cualquiera, se paga una entrada con la que hay acceso a la pileta, los vestuarios y casilleros para las pertenencias, (hay que llevar toalla), alrededor de la pileta hay un patio de comidas y venta de souvenirs. 
Y la pileta... la pileta está repleta de gente (target PAMI), las columnas de mármol están cubiertas de musgo verde, el agua era cálida, sí, pero también parecía estancada. Nos dio un poco de impresión, sobre todo a mi amiga Loli, pero nos metimos igual porque ya estábamos ahí. Fue una experiencia entre molesta y graciosa (muy graciosa) que no pienso repetir. 

Pero basta de negatividad, estoy siendo exagerada, el lugar es una belleza. La montaña blanca, un verdadero castillo de algodón, es como una ilusión, por la ladera se escalonan unas piletas naturales de aguas azules y un hilo de agua termal recorre la orilla levantando un misterioso vapor. 

Lamentablemente tanto los visitantes como la gente de la ciudad abusó de esta fuente termal y le caudal disminuyó mucho. Por eso y porque es un poco peligroso, hoy no se permite meterse en ese sector. El piso parece suave y mullido pero es duro, rugoso y resbaladizo así que hay que caminar con cuidado. 
No hay nada mejor para entender el lugar que verlo en imágenes pero antes de dejarlos con las fotografías les cuento que volvimos a la ciudad como a las 3 de la tarde y nos fuimos directo al hotel donde cenamos mucho y muy bien (tienen una excelente cocina ahí mismo). Nos acostamos temprano porque al día siguiente tomábamos un avión a Estambul. Fue una gran cosa hacer la vuelta en avión porque de otro modo hubiéramos tenido que pasar otro día más en Pamukkale, donde no había más que hacer, y bancarnos otras 10 o 12 horas de bus hasta Estambul. 
En conclusión, Pamukkale es maravilloso pero es una atracción de medio día y no vale la pena tanto viaje. Me parece mejor visitarlo como parte de esos tours que recorren los sitios más importantes de Turquía o planear visitas a otros sitios cercanos como Konya que está a unas horas. 










+ info
Alojamiento
Melrose House: correcto, bien ubicado, con todos los servicios necesarios, muy buen desayuno y excelente cocina. La habitación fue muy económica, 44 euros para cuatro, y en comparación la cena fue más cara, 26 LT cada una, unos 10 euros. 
Transporte
Se puede llegar en bus desde distintas ciudades de Turquía. Para ir en avión, lo mejor, el aeropuerto más cercano es el de Denizli. Dentro de la ciudad todo puede hacerse caminando. El taxi al aeropuerto cuesta más o menos 90 LT para cuatro
Entrada a Pamukkale: 20 LT
Entrada a la piscina: 25 LT


jueves, 2 de agosto de 2012

Cappadocia

La última etapa de mi viaje por las "Grandes civilizaciones" fue Turquía y aunque desde Grecia viajamos primero a Estambul, esa es una ciudad tan grande y hay tanto para decir sobre ella que voy a dejarla para el final mientras junto fuerzas para encarar la ardua tarea de (intentar) describirla. Entonces paso a Cappadocia y Pammukale, dos lugares de otro mundo que también visitamos.
Muchas veces estas dos ciudades se hacen en un tour que además incluye otros sitios como Efeso pero nosotras decidimos hacerlo por nuestra cuenta porque sabíamos que se podía ir a ambos lugares relativamente fácil en bus y después de decidir cuántos días valía la pena pasar en cada lado, llegamos a Estambul con las reservas de los hoteles confirmadas y el pasaje de avión desde Pammukale (Denizli en realidad, a Estambul porque no conseguimos avión para los otros tramos). En Estambul contratamos la agencia Independent Travel, Divanyolu Caddesi N° 13/A Sultanahmet, y aunque el tipo era un chanta, como casi todos los agencieros, nos ofreció un muy buen precio: U$S 210 por el traslado a la terminal de Estambul, el bus Estambul-Goreme, dos días de tour en Cappadocia con almuerzos incluídos, paseo en globo y bus Goreme-Pammukale.
Antes de empezar el relato vale la pena hacer un comentario. Cuando viajo me gusta mucho tomar el transporte público más que los taxis, prescindir de guías y organizar todo por mi cuenta pero mientras buscaba información para este viaje noté que casi todos los viajeros contrataban tours y que los pasajes de bus los compraban en agencias en lugar de ir a la estación terminal y además los tours incluían el traslado desde el centro de Estambul hasta allí. Y cuando nos llevaron descubrimos por qué. La terminal de buses, otogar, queda a una media hora del centro y no es un simple edificio, es un complejo de varias cuadras de extensión con tres niveles donde operan cientos de compañías y miles de vehículos. Imposible encontrar el bus correcto en ese lugar!
Nos dejaron en el andén donde debíamos tomar el bus y cuando éste llegó fue grande la desilusión porque por más que tenía wi-fi y películas como habían prometido, los asientos eran terriblemente incómodos y nos esperaba un viaje de 10 horas! Pero en fin, ya no había nada que hacer. Igual nos atendieron bien, el bus estaba muy limpio, servían bebidas y nos dieron unos snacks aunque francamente hubiéramos preferido un almohadón. En ocasiones como esa bendigo mi naturaleza que me permite dormir en cualquier circunstancia, lugar y vehículo (incluyendo la parte trasera de un jeep por las sierras de Colombia) porque durante el viaje apenas si me desperté cuando el bus se detuvo dos o tres veces.
Al final el viaje no duró 10 horas sino 12 y llegamos muy cansadas a Goreme como a las 7 de la mañana. Afortunadamente nos vinieron a buscar desde el hotel, nos permitieron desayunar (muy bien) y entrar a la habitación antes de que vinieran a buscarnos para el tour del día. El hotel, Divan Cave, era fabuloso. Parte de la construcción estaba dentro de la piedra, como las edificaciones típicas de la zona, y la vista era extraordinaria. Para colmo, como fuimos en temporada baja, lo conseguimos a muy buen precio, 150 euros las cuatro.


En principio hay que decir que Cappadocia no es un nombre oficial hoy en día sino que es una región histórica de Anatolya. Las ciudades principales son Nevsehir, Aksaray, Ürgüp, Avanos y Goreme que es la más cercana a las atracciones y la más turística.
Su extraña geografía se formó por la acción de materia volcánica arrastrada por el Valle de Goreme debido a la acción del viento y el agua que "talló" esas figuras semejantes a chimeneas u obeliscos en las que los pobladores excavaron para usarlos como vivienda o refugio desde el siglo IV. Según la UNESCO, se cree que son de esa época los primeros signos de actividad monástica en Cappadocia cuando, por instrucciones de Basilio El grande, pequeñas comunidades comenzaron a habitar celdas dentro de la piedra. Más tarde, para resistir la incursión árabe formaron bandas en pueblos trogloditas o ciudades subterráneas. Durante el período iconoclasta (725-842) las ilustraciones de los santuarios de la zona, también excavados en la roca, fueron dañadas porque se prohibió la representación de figuras sagradas. Después de ese período se excavaron muchas iglesias rupestres ornamentadas con brillantes pinturas decorativas por el cristianismo bizantino. Por su ubicación, Anatolia era atravesada por rutas comerciales, incluida la ruta de la seda y para quienes la transitaban se construyeron hospedajes, caballerizas, sanatorios y mezquitas. Allí se sentaron las bases del imperio Otomano.
La gente ocupó las construcciones excavadas durante siglos hasta que a mediados del siglo XX empezó a llegar el turismo y en los años 70 el gobierno decidió que fueran dedicadas a los visitantes. Allí se construyeron hoteles y restaurantes y parte de la experiencia es alojarse en una "cueva".
Después de esta brevísima referencia histórica pasamos a nuestra visita que el primer día fue el tour verde o sur con la agencia Göreme Turizmciler Derneci (regular). Nuestros compañeros de viaje eran españoles, norteamericanos, holandeses, australianos y brasileños.
Empezamos yendo a un punto panorámico donde dimos un primer vistazo a este increíble paisaje. El día estaba muy feo pero igual se lo llegaba a apreciar y me hizo acordar a Ischigualasto, el Valle de la luna, en Argentina.

Después fuimos a la ciudad subterránea de Derinkuyu, un impresionante complejo de 11 niveles con espacios para vivir, rezar, reunirse, para los animales y todo aquello que necesite una comunidad.
Esta foto la saqué de internet porque muestra mucho mejor la ciudad subterránea que mis fotos
Detrás de ese muro de piedra hay un pasadizo semicircular y dicen que las mujeres lo caminaban tres veces seguidas para asegurar la fertilidad. Lo hicimos pero una vez sola, tal vez por eso hasta ahora no funcionó. 
Luego nos llevaron a Ihlara Valley, un sitio natural lleno de verde donde hay cuevas excavadas en las rocas y varias capillas de los siglos VII a IX con pinturas murarias. Hicimos una hora de caminata pero el guía era un desastre, no explicaba nada y nos llevaba corriendo. Igual fue muy lindo.



Cuevas excavadas en la roca
Orificios para las palomas
Seguimos por el monasterio Selime, un complejo religioso excavado en una montaña con habitaciones, cocina, comedor, aulas y por supuesto una iglesia.




Terminamos en Pigeon Valley, Valle de las palomas, donde las excavaciones en la roca parecen hechas para palomas. Hacía mucho frío! En algún punto del recorrido paramos a comer una cazuela que nos reconfortó bastante.

Volvimos al hotel, nos dimos un baño reparador y nos dormimos temprano porque teníamos preparado el viaje en globo para las 5 de la mañana. Lamentablemente había mucho viento así que no pudimos hacerlo y nos perdimos esto.

En nuestro segundo día en Goreme tomamos el tour rojo o norte con la agencia Nese Tour (muy buena) y el día estaba hermoso, hasta hizo calor. Empezamos por Cavusin donde vimos las típicas formaciones rocosas que, dicen, inspiraron los paisajes de La guerra de las galaxias y también la obra de Antoni Gaudí. No sé si será cierto pero definitivamente son inspiradores.


Después fuimos a Mustafapasa, un pueblo abandonado que tuvo una enorme población griega ortodoxa en la época otomana que fueron expulsados y hoy casi todas las casas están abandonadas y muchas están en venta. Aquí también las construcciones están excavadas en la roca pero tienen fachadas neoclásicas y los interiores presentan bajorrelieves ornamentales. Esta ciudad se llamó Sinasos hasta que en 1923 se produjo un intercambio de ciudadanos griegos que vivían allí con los turcos que vivían en Grecia y la ciudad cambió de nombre. Es un lugar bello e interesante.




Yo, haciéndome la turca por el viento
Volvimos a Goreme para almorzar muy rico en Kazan Restaurant en Goreme, y luego fuimos ver las famosas chimeneas de piedar en Pasabaji.

Taaan rico estaba el almuerzo que así quedaron los platos


Seguimos por el Museo a cielo abierto, un lugar donde Cappadocia muestra todo su esplendor y donde además hay unas capillas preciosas.




Terminamos el recorrido en Avanos, una ciudad famosa por sus fábricas de cerámica donde me hice la Demi Moore pero, como verán, me salió bastante mal. Pero con esos pantalones qué podía hacer!!!!


Mi obra de arte
Así terminó nuestra inolvidable estadía en Cappadocia, una región fantástica, en todo sentido, que disfrutamos aún más de lo esperado. Quedó pendiente el paseo en globo, pero siempre hay que dejar algo pendiente para volver. No?


Mar muerto

La segunda parada de nuestro viaje por Oriente Medio fue Jordania, un país con una riquísima historia y dos atracciones impresionantes: el ...